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Vital

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¿Habéis conocido alguna vez a alguien que os diera la sensación de que vivía demasiado rápido? Yo conocí a alguien así. Un chaval al que conocí un día de campo, de inmediato congeniamos. Es más sentí admiración por lo incansable, por lo alegre, por su vitalidad.  Tras unas horas jugando al balón con él, sentí que había hecho un amigo para toda la vida. De tal modo que me quise ir con él, en el coche de sus padres. Así también conocí donde vivía. Pero como suele ocurrir a esas edades tan tempranas, mantener una amistad tan incipiente no es cosa nada fácil. Dependes mucho de tus padres, de si compartes o no colegio... en fin, de muchas cosas. Pero nos buscábamos de vez en cuando por las calles. Si, era cuando los niños jugábamos en la calle. Subí alguna vez a su casa, jugábamos a un pequeño pinball que tenía. A él también le interesaba jugar conmigo y así tener una excusa para no ir a misa, tal y como lo obligaban sus padres. Era muy incipiente en todo. Con él conocí a ch...

Clima

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El ambiente se estaba tornando cada vez más frío. Pero ya estaba llegando a casa de su compañera de clase. Al menos allí se estaría calentito. Ella era una chica de las inalcanzables, de las que siempre van con el tío más guay. Él, tímido que trataba de centrarse y no tener muchas expectativas. Él ya llevaba el trabajo en la mano, dando por supuesto que lo iban al despachar con rapidez. Pero se equivocó. Ella lo invitó al pasar y a tomar un chocolate caliente. Pasaron a su habitación y por la ventana vieron que empezaba a nevar. Él se preocupó y ella se rió con diversión al observar su rostro - Vaya, ahora no te puedes ir. Podrías tener un accidente. Ella se acercó a su cuerpo y él comenzó a temblar, y no de frío precisamente. Se acercó al su oído y le susurró – Me gustan los malotes y tú eres demasiado bueno, pero... me consta que tienes una gran imaginación. 16/05/2018

Tiempos modernos

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Acunar a ciclos.  Periplos y odiseas. Las luchas invisibles. De lo irresistible que resiste. Del dolor y lo complejo. Brillar como una estrella fugaz. Hoy por… Mañana por... Tu rostro, mirar sin ojos. Seco como el viento. Duro como la marmita. La esperanza del pozo. Lluvia controvertida. ¿Renacer? Para morir. ¿Y el destino? Con una copa de vino. ¿Y el mañana? Dormido. ¿Y el amor? Bis. 05/04/2018

Escurridiza

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Se había escondido en la grieta de una de esas enormes cajas de madera. Parecía un lugar calentito, una buena base de operaciones desde la que actuar. De pronto una mañana, su guarida, junto con el resto de la caja, comenzaron a zarandearse de un lado a otro ¡Qué mareo! Por suerte no duró más que unos minutos, pero con el susto no saldría a ver que había pasado hasta la noche. Y así lo hizo. Había más gente de lo habitual, los humanos, eso no era nada bueno, o tal vez si, donde había humanos siempre había mucha comida. En los días posteriores comenzó a sentir viento, frío, humedad… Por lo que se vio obligada a dejar la caja de madera y a internarse más allá. Llegó a un lugar demasiado limpio, demasiado iluminado. No era nadie capaz de apreciar aquellas suntuosas escaleras tapizadas de rojo, las lamparas y demás cristalería de ensueño. Lo que si supo apreciar fueron los manjares de aquella infinita cocina. Por fin había encontrado un lugar calentito y con comida abundante. U...

Eclipse

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Como otras veces, subió a la terraza del instituto. Era un lugar tranquilo, lejos del bullicio de las aulas. Pero esta vez se subió un poco más, a una segunda terraza donde habían unas antenas. Se acercó al borde. Y miró para abajo, se preguntó si sería una altura suficiente como para morir en la caída. La vio en su imaginación. La sonrisa de la chica, el brillo de sus ojos, las pecas de su cara. Había estado dos meses dándole vueltas a si le pedía una cita, preguntándose que respondería al preguntarle, si quería salir con él. Cuando por fin se armó de valor ella le dijo… “No salgo con chicos del instituto” Fue un golpe duro, si. Pero no tanto como cuando la vio un mes después con otro compañero, mientras este la agarraba de la cintura y le daba un beso en los labios. Se quería morir. Y aquí estaba, en lo alto de la azotea. Preguntándose como terminar con el sufrimiento por el corazón roto en pedazos. El terminar con todo de una forma fácil y rápida. Una ráfaga de viento movió ...

Suposiciones

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- ¿Qué has hecho? - Le preguntó nada más entrar por la puerta. Era una de sus pocas amigas, que por cierto, pocas veces venía de visita. - ¿Perdón? - Respondió confuso. Puso con el dedo índice en su esternón - No te hagas el despistado. Ayer te vi en la parte de atrás de un coche de la policía. A saber que barbaridad has hecho. El chico se puso a reír, aunque no en exceso – Bueno, “que me han hecho” más bien. Ayer me entraron a robar en casa. Fui a denunciarlo a la comisaría y los agentes tuvieron la amabilidad de llevarme a casa con ellos y así poder enseñarles los destrozos. - Ah, vaya. Lo siento. Yo pensé que… - ¿Que me había convertido en un delincuente? - Metida de pata. Ya te dije que lo siento El chico aprovechó para hacer leña del árbol caído – Claro y de paso venir a enterarte para luego poder cotillear con tus amigas. - ¡No digas eso! - resopló – Bueno y qué ¿Encontraron huellas o algo? - La verdad es que no. Pero si el cuerpo que guardaba en la nevera ...

Vecinos y X

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Había pasado por una época en la que pensé que Charlotte era inalcanzable, que la había perdido para siempre. No era un típico caso de... “no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes” pues no necesitaba perderla para saber que aquella chica era la hostia. Quizá por ello, cuando respondió a mi beso, se electrizó toda la piel de mi cuerpo – Lo siento – Murmuré de nuevo al terminar el beso y bizquear con los ojos al mirar los suyos tan de cerca. No solo sentí que todo estaba bien, lo que sentí fue muy superior, fue la necesidad total y absoluta que tenía de ella, de hacerla mía, de poseerla y volverla a poseer infinidad de veces. La besé de nuevo de forma apasionada, la subí a la mesa de la cocina y mis manos recorrieron sus muslos hasta su parte más íntima. Me mordí los labios antes de atacarla de nuevo, ya nada me podría parar. Hicimos el amor hasta el agotamiento, hasta que caí rendido en su cama y perdí la noción del tiempo y del espacio.  Me despertaron las luces de u...