domingo, 24 de septiembre de 2017

Diario de a bordo



Día 14

Llevamos dos semanas atrapados en el hielo del ártico. Se nos acaban los víveres. Ya no sabemos que hacer.

Al menos el propio navío nos ofrece refugio. Pero nuestra situación es desesperada. Los compañeros han comenzado a escribir cartas de despedida. Se despiden de sus familiares, con la esperanza de que algún día nos encuentren, y aunque muertos, puedan saber de nuestro final.

Supongo que estas letras son mi despedida. Soy el capitán y el peso de la responsabilidad me ahoga. No me han echado nada en cara. Pero no puedo evitar pensar, que tal vez, con un rumbo distinto, todo hubiese sido distinto.

Tengo una pistola, y la habría usado para quitarme la vida. Pero no quiero fallar a los míos, dejarlos colgados sin luchar. El capitán ha de ser siempre el último en abandonar el barco. No puedo fallar a los míos.


Día 19

Hemos encontrado el cuerpo de Fer. Fue tan insensato de salir solo para intentar cazar algún oso polar. Pobre, al menos ya descansa en paz.


Día 23

Rob y Sal han caído en una grieta. Iban atados con una cuerda, pero el peso de uno arrastró al otro. Oímos lamentos de uno de ellos, pero no tenemos modo de rescatarlo. En mi mente aún oigo los gritos, creo que me voy a volver loco.


Día 24

Los gritos han cesado. Descansen en paz.


Día 27

Me siento agotado. Ya casi no tengo fuerzas para escribir. Tan sólo quedamos Jua y yo. Vamos a echar a suertes quien se suicida. El otro comerá su carne. Pero no puedo permitir que él pierda. Voy a usar la pistola, llegó el momento, estoy preparado. Espero que me perdone mi familia y que Dios se apiade de mi alma. Ojalá Jua tenga una oportunidad.

...
...

Jefe de operación de rescate.

Encontramos el navío. Los restos mortales del capitán en su camarote. Presenta una herida de bala en la cabeza. En la bodega el cuerpo de Jua, se ahorcó con una cuerda. Por lo visto ambos se suicidaron para ayudar al otro, desconociendo la decisión del otro. Si tan solo hubiesen resistido un día más...

10/08/2017

domingo, 17 de septiembre de 2017

La soledad


La soledad, la soledad. Que fácil se escribe, pero que difícil es entender en profundidad su significado. Me río yo de los que dicen que se sienten solos entre la multitud ¡Dadme esa multitud a mi! Ojala la tuviese para no volverme loco. Creedme si os digo, que me bastarían cinco minutos para entablar amistad con alguien. ¿Acaso no buscamos todos lo mismo?

La soledad. Después de haber pasado por amigos imaginarios, haber tenido conversaciones conmigo mismo ¿Qué me queda? Solo la locura. Hablo con todo, con las piedras, con las plantas, con el mar. ¿Me creeríais si os digo que el mar habla? ¡Ya lo creo! Ruge cuando está enfadado, tiembla de frío cuando llueve y susurra pícaro cuando está en calma.

Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses. He perdido la noción del tiempo. ¿Acaso no estuve aquí una eternidad? ¿Y el destino? El destino es cruel. Hoy he recibido una carta, venía dentro de una botella, el mensaje que contenía lo mandó algún naufrago hace años. Ojala pudiese ayudarle. Ojala pudiese comunicarle con él y decirle, que no se moleste en escribir con su propia sangre. Que esa botella le sería cruelmente devuelta unos años después.

07/06/2017

domingo, 10 de septiembre de 2017

Historias incompletas


Un señor por la calle, paseando un perro. Nada raro ¿Verdad? ¿Y si te digo que al día siguiente, a la misma hora, hace lo mismo? Menos aún, debe de ser su rutina. Como este, podía dar muchos ejemplos, gente que a la misma hora hace lo mismo. Como un instante congelado en sus vidas.

Un pobre rebuscando en los contenedores de la basura. Una mujer que a duras penas puede levantar la persiana de una tienda para comenzar a preparar las cosas. Un grupo de señoras mayores que tratan los temas más sórdidos en el mismo vagón del metro. No era nada difícil enterarse que todas trabajaban como limpiadoras, y una de ellas, bajaba siempre en la misma estación, antes que las demás.

Hasta el día que se me olvidó poner el despertador y salí disparado de la cama, hacía tarde al trabajo. Lo que no esperaba encontrarme, era con la continuación de aquellas historias. Esos instantes congelados eran más bien películas que se repetían una y otra vez.

Me encontré con el señor que paseaba el perro en el parque, donde lo soltó, para que el animalito estirase las patas. 

El pobre del contenedor, que salía de la tienda que había abierto la mujer, con una cartón de vino barato. 

Pero lo más extraño, es que vi a la señora mayor que bajaba antes, esperando el metro en sentido inverso, de vuelta. Aquello me dejó intrigado, pero ahí quedó la cosa, almacenado en algún rincón de mi memoria.

No fue hasta unos meses después, el día en el que el sótano en el que trabajo quedó inundado y nos mandaron a casa, cuando vi la tercera parte de aquella historia. La misma señora, la que hacía unos minutos venía hablando de las ganas que tenía de que fuera viernes y lo duro que es el trabajo de limpiar. Hablando con otras señoras, de las ganas que tenía de que fuera viernes y de lo duro que es trabajar... en un almacén de frutas.

14/05/2017

lunes, 4 de septiembre de 2017

Un día de playa



Los veranos eran sinónimo de playa. En aquella época íbamos con unos familiares, mis tíos y uno de mis primos. Al ser de la misma edad, me juntaba bastante con él. Ambos adolescentes, con eso lo digo todo, mil y una tropelías hicimos.

Aquel día fuimos a una playa no muy bonita, tenía alguna algas y se creaban muchos charcos en la arena. Pero era una playa bastante desconocida para nosotros y eso la hacía atractiva. En general, a mi primo y a mi, nos gustaba explorar y desaparecer de la vista de nuestros padres.

No recuerdo que estábamos haciendo, ni quien de los dos los vio primero. Pero si bastante bien lo que ocurrió después. A unos cincuenta metros mar adentro había un par de niños, de la mitad de nuestra edad, agitando las manos en el aire. Pero no parecía real, debía de tratarse de una broma, estas cosas solo se ven por la tele. Miramos alrededor y no vimos a nadie más adulto o nadie que se hubiese dado cuenta. Nos miramos los dos y con eso bastó.

Teníamos la playa y el mar muy conocido y para nosotros la distancia no era nada del otro mundo. Al llegar nadando, nos dimos cuenta de que no era una broma y los niños no hacía pié. Cada uno de nosotros se encargó de ayudar a uno de ellos, creo recordar que hablaban en otro idioma. Cuando llegamos a la arena soltaron unas palabras debían de ser de agradecimiento y los perdimos de vista. 

No hubo ni aplausos, ni felicitaciones, ni nadie más que presenciase aquello. Siempre me quedará la duda de que habría ocurrido si no hubiésemos estado allí. Pero mejor no saberlo, por dentro ambos quedamos satisfechos y con eso basta. Quizá y solo quizá, puede que sea de lo mejor que hayan hecho esos gamberros adolescentes que entonces éramos.

Marzo 2017


martes, 29 de agosto de 2017

Mensaje


Le cambió la cara por completo. Cuando lo sintió vibrar, su rostro frío y serio se transformó en  sonriente. Con un brillo especial, como con luz propia. No se había sentido así desde la primera vez que se enamoró.

Había recibido otro mensaje, de él. Miró el teléfono móvil como quien mira con cariño a un bebé. Sus dedos impacientes se afanaron en responder. Se sentía nerviosa y con la respiración acelerada. El texto que escribió rezaba “¿Esas fueron sus ultimas palabras? Ya no volverá a hablar ese canalla, buen trabajo”

14/12/2016


sábado, 19 de agosto de 2017

Estación de paso



Bueno, ando de regreso de a poco. Tenía mono de actualizar mi blog, así que adelanté mi entrada. Tengo ganas de escribir, de crear historias, las vacaciones me están cargando las pilas. 

Estación de paso

Llegó a la estación un tren que lo dejó con la boca abierta. Verde oscuro, con una franja amarilla que lo cruzaba por la mitad. Hacía décadas que no veía uno así. Además era precioso, estaba tan cuidado que parecía nuevo.

Subió y siguió disfrutando. Tenía una sensación de retorno a la infancia. Con aquellos asientos de cuero marrón, las plataformas en medio de los vagones, las ventanillas que se podían bajar...

Recordó cuando se podía fumar en ellos. Era bastante molesto pero formaba parte de aquello ¡Hasta en los reposa brazos había un cenicero!

Tomó asiento y sintió crujir el cuero bajo su trasero. Al poco, una extraña mujer se sentó enfrente.

- ¿Impresionado? - Le dijo

Por un momento dudó si le preguntaba a él, pero claro, allí no había nadie más – La verdad es que si ¿Usted ya sabía que iba a venir uno de estos? - Le comentó refiriéndose al tren.

La mujer esbozó una sonrisa y asintió con la cabeza – Claro, hemos hecho todo esto pensando en usted

- ¿Perdón? - Preguntó confundido.

- Lamento que tenga que enterarse así, pero normalmente buscamos un recuerdo agradable y tranquilizador en la memoria del fallecido para su marcha al más allá -

09/12/2016

Fuente imagen: https://www.trenvista.net/videos/de-espana/page/2/

domingo, 16 de julio de 2017

Primera visita con mi forense


No es cierto que la vida se apague al detenerse el corazón. Pero tampoco hay túnel, ni hay luz al fondo, y por desgracia tampoco angelitos que te lleven a las puertas de San Pedro.

Solo hay... paz, calma. Es como ver el mundo a través de un cristal empañado. El espíritu o alma, flota a unos centímetros del cuerpo, eso si lo acertaron algunos. ¿Y ahora? Pues no ha mucho que hacer, solo contemplar lo que sucede. 

Recuerdo mis últimos días, el estress, los dolores de cabeza ¡Qué ganas de complicarse la vida? ¿Todo para esto? Para qué… eh… ¿Qué sucedió? Sé que iba por la calle, con mi maletín, con las prisas y el café ardiendo aún en la garganta. De pronto una mano con pañuelo, cubrieron mi boca y nariz. Luego ya nada, hasta ahora.

Escucho la puerta. Una luz se enciende. Entra un señor con una bata blanca ¿Un medico? No… debe de ser el forense. Ah. Tal vez él me pueda aclarar lo sucedido, voy a prestar atención a ver si me entero.

Retira la sábana, mi cuerpo queda descubierto. Por Dios, se me ve todo, que me cubran un poco… En fin, la pérdida de dignidad que uno tiene que aguantar. Coge una herramienta ¿Eso es una sierra? ¡Está loco! ¿No irá a hacer…? ¡Oh no! ¡No puedo mirar! Creo que voy a…

Uff, menos mal que ya no tengo estómago. Prácticamente me ha abierto en dos. Ahora coge una pinzas y algo parecido a un bisturí. Corta algo.

- Aquí está -

¿Qué? ¿Qué es lo que está?

- Lo que cuesta encontrar unos riñones sanos. Cincuenta mil por cada uno. Cien mil por el corazón. Je, je, je con este incauto me voy a forrar, mereció la pena el riesgo de cargárselo

¡No es un forense! ¡Es… mi asesino! ¡¡Es mi asesino!!

12/07/2017

Este es el fruto de aceptar el reto de mi amiga que se autodenomina "guadiana" jajaja Bueno, espero que el resultado sea digno :) Aprovecho para comentar que bajo la persiana del blog hasta finales de agosto o principios de septiembre. Una pausa necesitada para ver si refresco ideas, despejo mente y bueno, disfruto un poco. ¡Feliz verano a todos! :D

Fuente imagen: https://spanish.alibaba.com/product-detail/led-operation-theater-ceiling-lights-operated-led-ceiling-light-led-operation-theatre-light-60199962240.html