domingo, 14 de enero de 2018

Tesoro


El niño jugaba con la pequeña pala de plástico hasta que topó con algo duro. Supo de inmediato que no se trataba de una piedra, el sonido fue metálico.

Intrigado, cavó en la tierra alrededor de aquel objeto. Intentó tirar de él, pero o era muy pesado o seguía muy enterrado. Finalmente cuando tres cuartas partes estaban al aire, se movió.

Era una caja rectangular, plateada, como un pequeño cofre de unos treinta centímetros. Miró en dirección a la cocina ¿Debía de decírselo a mamá? Arrugó el ceño y decidió que no. Al fin y al cabo, los piratas cuando encuentran un tesoro ¿Se lo dicen a sus madres?

Abrió una pestaña, la movió en una dirección… nada. La movió en la otra… “Dump” la tapa se abrió ligeramente. Sus dedos volaron a abrirla de par en par.

Vaya, no había monedas de oro. Pero no estaba vacía. Había una cajita de madera y una nota escrita. El niño estaba aún aprendiendo a leer y la nota parecía complicada. Pero al ver lo que ponía al final, abrió los ojos como platos. Agarró el pequeño cofre y corrió en dirección a la casa - ¡Mamá, mamá! Mira lo que he encontrado ¡Y pone mi nombre!

La mujer, se limpió las manos en el trapo de cocina y atendió a su hijo - ¿Qué dices? ¿Pero que traes ahí?

En niño muy emocionado responde – ¡Estaba enterrado en el jardín y tiene mi nombre!

No muy convencida del todo, la mujer agarró la caja y la dejó en la mesa de la cocina. Agarró la nota y la leyó. Sus ojos se inundaron de lágrimas para desconcierto de su hijo – Mamá ¿Porqué lloras?

- Lo había olvidado… - Dijo su madre y se sentó en la silla – El nombre… - Tomó aire y se limpio las lágrimas – El nombre es el de tu padre, tiene tu mismo apellido. Pero eso ya lo sabías ¿No?

- ¿De papá? - Dijo el niño. Su padre había sido una historia, nunca llegó a conocerlo en persona, su madre le dijo que se había ido al cielo antes de que él naciera.

- Cuando compramos esta casa – Continuó su madre – Enterramos esta cápsula del tiempo, con nuestros buenos deseos para el futuro – Sus ojos repararon en la pequeña cajita de madera, la abrió. Allí había un pequeño colgante. Bueno, en realidad eran dos, dos mitades de un mismo corazón. Lo miró y sonrió al saber que tenía que hacer - ¿Quieres llevar uno? Mamá llevará el otro

El niño asintió con la cabeza. Su madre buscó una cadenita y se la colgó del cuello. Se le veía muy feliz sabedor de que había encontrado algo muy importante, a veces hay tesoros mucho mejores que las monedas de oro.

04/10/2017

domingo, 7 de enero de 2018

Un día de furia



Sucedió todo muy rápido. Con las prisas a la entrada de la boca del metro, un leve empujón producido por la masificación de gente y el poco espacio. Todos quieren pasar con rapidez para no perder el metro.

- ¡Oye mira por donde andas! - Protestó la chica

- Lo siento, las prisas… - respondió él con ganas de desaparecer de allí cuanto antes.

- ¡Cabrón! - Ella no había tenido suficiente y necesitaba desfogarse

- ¡¿Perdona?! - Se detiene el el seco y se encara a ella – El insulto sobra ¿Vale? Te puedo denunciar por eso…

La chica tenía ganas de guerra – ¡¿Ah si?! ¿Y lo vas a hacer? No tienes cojones – Le espeta.

Él se pone hecho una furia, sabe que pegar a parte de que está mal, sería un grave error. La agarra del brazo y se la lleva consigo. Unos metros más allá había visto un agente – Disculpe, quiero denunciarla me ha insultado.

La chica se pone a llorar desconsolada – Me ha… me ha tocado una teta… Yo estaba tan tranquila y me toco… - dice entre pucheros.

Él se pone blanco. Sabe que, diga lo que diga, tiene la batalla perdida.

28/09/2017

domingo, 24 de diciembre de 2017

Navidad



Era uno de los mejores días del año. El día en el que te daban los regalos y podías ver a los primos, a los tíos y a los abuelos. En toda la casa aquel delicioso olor. Y es que como el puchero de la yaya no había ninguno.

Los mayores preparaban la mesa. Y los niños nos enseñábamos los regalos. Una vez jugamos a las carreras de coches, otra vez nos pusimos a examinar cosas en un microscópio… También había que hacerle un poco de caso al yayo, que el pobre padecía parálisis desde que sufrió años atrás una trombosis. Solo había que mirarle a los ojos para saber que comprendía lo que ocurría a su alrededor, aunque nosotros no siempre podíamos entender sus palabras.

Tocaba la comida, abundante y riquísima, con las nueces y turrones de postre. Todo amenizado con la película de turno de regreso al futuro. Con charlas y aún más, pues faltaba las estrenas. No diré que no daban una buena alegría. Pero si que ahora sé, que eso es lo de menos. Cuanto extraño aquel día de navidad, con sus risas, jolgorio y besos.

25/09/2017

domingo, 17 de diciembre de 2017

Interjecciones artísticas


- Ummm – Dijo con las manos en la espalda, mientras miraba el cuadro en la galería.

Inmediatamente se acercó otro señor – Ajá… -  Una de sus manos fue a la barbilla, mientras asentía con la cabeza

La tercera persona no tardó en acudir. Y como dice la frase: ya formaron multitud. - Uf – Exclamó impresionado.

Ya casi toda la gente de la exposición se congregaba delante de la obra. Entonces hizo acto de presencia el pintor, que se acercó alarmado por lo que vio - ¡Eeeh! - Sacó un pañuelo que agitó en el aire. En ese momento, la cucaracha por fin salió del lienzo y correteó buscando refugio por otros lares. El bichito, por un momento había sido parte integrante de una obra de arte.

19/09/2017

domingo, 10 de diciembre de 2017

El elefante rosa



Stephen, era adicto a las drogas, al alcohol, al tabaco y también a las mujeres. 

No ganaba lo suficiente para pagarse todos los vicios, así que tenía que dedicarse al trapicheo. Hoy, tenía un encargo. No se trataba de lo habitual, llevar un paquete del punto A al punto B. Lo de hoy era más… sucio. Dar un toque de advertencia a un tipo. “El toque” consistía en romperle un par de dedos.

Allí en local El Elefante Rosa, en una de las mesas, lo localizó. Parecía estar escribiendo algo. Entonces lo entendió, le iba a dar donde más le dolía, en la herramienta con la que se ganaba la vida. Seguramente pudiese seguir escribiendo con sus otros ocho dedos, pero… va. A Stephen que más le daba, no le pagaban para pensar.

Se acercó a aquel tipejo. Sin mediar palabra, con una mano le agarró del brazo, con la otra un par de sus dedos y tiró de ellos hacia arriba hasta que hicieron Chrracckk Am parrrtttirrr dhe ennttoncees ssskeguro quee ua noo porddria essscibir dan biennn. El imbieccin hambiaa rezcibudo lo syo.

15/09/2017

Fuente imagen: https://pixabay.com/es/elefante-rosa-animales-297205/

domingo, 3 de diciembre de 2017

Inventos


Inventos Inc era la empresa de moda en casi todo el mundo. Te subscribías, pagabas una cuota, y cada mes sin falta, te mandaban algo por paquete postal ¿El qué? Ahí estaba la gracia, nunca sabías que te iban a mandar. Pero mal no se les debía de dar cuando la gente hablaba tan bien de esta empresa. Simplemente pasado unos días calificabas del uno al diez si te había gustado.

Hoy llegó mi paquete. Como era habitual solo ponía el membrete de la empresa y mi dirección nada más.

Sentí el cosquilleo en mis dedos. Lo llevé a la mesa del salón, lo sopesé, no me atreví a agitarlo por si estropeaba el interior. Tras un suspiro me decidí a abrirlo. Papel marrón aséptico, forma cuadrada.

En el interior una caja cuadrada, claro era obvio. La cuestión es que... era como de plástico, no vi como abrir aquello ¿Ya está? ¿Esto era todo? ¿Un cubo de plástico cuadrado? ¿Y si que había alguna forma de abrirlo?

Probé a apretar con los dedos, los laterales, las esquinas... nada. Me quedé mirando el objeto con cara de consternación. No podía ser... menudo desengaño. Un timo. Decidí dejarlo allí y seguir con mis cosas.

Al cabo de un rato algo me llamó la atención por el rabillo del ojo. Una luz. Me giré, y me quedé pasmado al ver que el cubo había comenzado a refulgir. Acerqué la mano para comprobar si estaba caliente no.

- Joder... - Susurré – Al menos sirve para hacer luz – Me lo llevé a la cocina y seguí fregando los cacharros, quería tenerlo cerca y comprobar si había alguna otra transformación. Y así fue, al cabo de unos minutos comenzó a vibrar – Esto era alucinante, pero me comenzó a preocupar. ¿De verdad era seguro?

Dejé lo que estaba haciendo, me senté junto al cubo, como quien mira el televisor. Habría que tener paciencia. Y sí, mi actitud dio sus resultados. Se escuchó una voz femenina salir del objeto - Inicio de la cuenta atrás. Diez, nueve, ocho...

Me alarmé ¡La cuenta atrás para qué! ¿Iba a explotar, a despegar, a hacer algo? No supe qué hacer, no iba a arrojarlo por la ventana ¿O sí? No, le podría caer a alguien a la cabeza. Me levanté – siete, seis, cinco...

No me atreví a tocarlo, las manos me sudaban, me alejé. Me quedé junto al marco de la puerta - Cuatro, tres, dos...

Bueno, pase lo que pase ya es tarde para huir – uno... - Entrecerré los ojos

- El sistema ha sido armado. No mueva el producto o hará detonación. Para desactivarlo tiene que conseguir que se subscriban diez personas más a Inventos Inc, antes de diez días. Gracias por su colaboración.

29/10/2017

Fuente imagen: http://www.dressityourself.co.uk/hire/packages.html

domingo, 26 de noviembre de 2017

Un viejo amigo



- ¡Roberto! ¡Cuanto tiempo! ¿Cómo te va? Joder… como pasa el tiempo. Se te nota en las arrugas. ¿La vida no pasa en balde eh? Ja, ja, ja Pero tío… ¿Qué ha pasado con tu pelo? Con esa melenaza que tenías, me acuerdo de cuando te ponías gomina y presumías de ella ¿Y esa barriga que te ha salido? La cervecita ¿Eh? Ja, ja, ja. Joder macho ¿Ya no llevas el anillo de casado? ¿Y esos críos son tuyos? ¿¡Tres!? ¿Y ese bastón? ¿Acaso también estás jodido de la espal…? ¡Eh… espera! Donde demonios vas con el bastón. ¡Esperaaaaaaaa! -

14/09/2017