viernes, 20 de diciembre de 2013

El aniversario

Aquí dejo mi más reciente relato. Un pequeño homenaje a Edgar Allan Poe que espero que os guste. Y con esto me despediré hasta el año que viene ya que me tomaré unas vacaciones de blog de dos o tres semanas. Intentaré aprovechar para escribir. Hice un pequeño experimento de escritura que creo puede salir bien, pero me falta desarrollar y pulir para que se puedan convertir en cosas que merezcan la pena.

Os deseo a todos, mis queridos lectores, unas felices fiestas, y sobretodo los mejores deseos para el nuevo año. Ha sido un año terrible para muchos. Yo no me quejaré, ya que visto lo visto, casi considero afortunado. No desearé nada para mí. En cambio pediré algo que me parece cada vez más complicado. Que el ser humano sea un poco menos egoísta. Que se use más el sentido común. Que los que actúan mal tengan un poco vergüenza y rectifiquen. Y me morderé la lengua para no seguir o me pondré en plan Charles Bronson, pero es que no se merecen otra cosa, que recaiga sobre ellos el mismo mal que causan (Karma)



El aniversario (11/10/2013)

No me atreví a abrir esa puerta. Aquel pomo me llamaba, sin pronunciar palabra. El reluciente metal cobrizo me miraba, me tentaba a que lo rodara, a que ejerciera un poco de presión y empujara. 

Más allá de esa puerta había una escalera con peldaños de madera que descendían hacia la oscuridad. Crujían con el peso de una persona, nunca le había prestado demasiada atención. Nunca hasta ahora. 

La puerta estaba cerrada con llave, y dentro… Dentro no podía haber nadie. Sin embargo acababa de escuchar el crujido de la escalera de madera. Allá dentro no había ventanas, no habían otras puertas, sólo un oscuro sótano ¿Sólo? No. También albergaba un oscuro secreto.

Miré el calendario que estaba encima de la chimenea. Hacía de aquello… ¡Dios! ¿Cómo no me había dado cuenta? Hoy se cumplía un año ¡Hace un año la maté! Bueno, fue algo peor que eso… Yo… Hice algo horrendo, pero no soy malvado. Sólo fue un momento de enajenación ¡Sí, eso fue! Me hizo enloquecer, me martirizaba. No dejaba de hablar, de maltratarme, de humillarme… entonces lo hice.

Es curioso, el corazón se me aceleró, llevé las manos a mi cabeza, como cuando ella no paraba de hablar… ¡Me duele! Mis pies comienzan a caminar, mi mano se posa en el pomo. Luego de forma precipitada busco la llave en mi bolsillo y la introduzco. La llave gira y… CLACK. La puerta está abierta.

Respiro por la boca, tengo ansiedad. ¡No puede ser! ¡Está muerta! No puede ser… Mi mente necesita asegurarse, no tengo la conciencia tranquila. Giro el suave y frío metal y empujo la puerta. Una ligera brisa me roza. Eso tampoco puede ser, no puede haber corriente de aire.

Ante mí… la oscuridad. Le doy al interruptor, y la única bombilla que hay al fondo del sótano reluce con desgana. La amarillenta luz apenas da como para despejar las sombras. Mis pulsaciones poco a poco se van calmando, pero no la jaqueca. Mientras, intento convencerme a mi mismo: ha sido la imaginación y lo voy a demostrar.

Comienzo a descender los escalones de madera. Se quejan por el peso, pero reúno valor y no les hago demasiado caso. Llego abajo y mi mirada se dirige a la izquierda, a la pared del fondo. Esa pared de ladrillo no corresponde con las otras tres. Lo leí en un antiguo relato, no es necesario enterrar a nadie: unos ladrillos, un poco de cemento, el resto es pan comido.

La pared está en su sitio, todo en orden ¿Y cómo iba a estar sino? Sonreí, me acerqué hasta la pared y mi mano se posó en ella. No pude evitar dedicarle unos pensamientos: ¿Cómo estas? Hace tiempo que no me dices nada ¿Eh? Bien, bien… Hasta dentro de un año entonces.

Di media vuelta dispuesto a salir y volver a mis quehaceres. En mi mente ya comenzaba a olvidar todo con rapidez. Subí el primer escalón, subí el segundo, dos más y… 

¡Crack! El cuarto escalón cedió de pronto. La madera se partió en dos, me desequilibré hacia atrás - ¡Noooo! – Caí como el tronco de un árbol, no pude hacer nada por amortiguar mi caída. Mi espalda crujió como el palo de una escoba al romperse. El dolor relampagueó con fuerza mis cervicales, y de inmediato dejé de sentir cualquier cosa de cuello para abajo – Noooo… 

Me entró una tremenda angustia ¿¡Porqué no podía moverme!? ¿Me había quedado tetraplégico? Intenté levantarme… Fue inútil, como ordenar que una piedra levite en el aire – Noooo – Apenas podía mover un poco mi cabeza.

Desde esta posición algo me llamó la atención: vi un oscuro agujero en la base de la pared nueva. Algo se movía allí… ¡Ratas! Ratas que habían estado bien alimentadas, ratas que habían probado la carne humana. La escasa luz de la bombilla se apagó de pronto - ¡NOOOOOO!

Fuente imagen: http://ultimatransmision.blogspot.com.es/2013_02_01_archive.html

domingo, 15 de diciembre de 2013

Amalia


Amalia (01-03-1994)

Para que veas lo que para mí representa tu amistad
atención has de poner en estas letras,
rezan la amistad más fuerte que veas
a ti espero que te llenen de felicidad.

Amistad das tú sin razón,
mas sólo buena fe hay en tu ser;
a todos haces ver
la luz que inunda tu corazón.

Interminable es tu comprensión y apoyo,
a ti nunca te molesta ayudarme;
la de veces que has tenido que salvarme
al haberme metido en algún hoyo.

Mucho a cambio de poco sabes dar;
eso en un amigo es de lo más importante,
jamás te podré devolver favor tan grande,
otros mejor te sabrían pagar.

Ruinoso es mi reino;
débil mi fortaleza y grande mi miedo,
es todo lo que ofrecerte puedo
lo que en realidad soy y tengo.

Aunque lejos yo me encuentre,
siempre que de alguien puedas algo necesitar
a mí me podrás buscar,
mas yo, pronto, acudiré a ayudarte.

Imperecedera es la amistad que por ti siento,
gracias, por como amiga, querer estar a mi lado,
amistad será siempre mi mejor regalo;
siempre seré tu amigo, en los buenos y en los malos tiempos.

--

Siguiente poema, dejamos el lado amargo del desamor, y nos centramos en la siempre necesaria y bien recibida amistad. Posiblemente, apoyarse en la amistad es lo mejor que uno puede hacer en estos casos. Por suerte en aquellos momentos esta amiga me ayudó y este poema fue mi forma de expresarle mi gratitud. Atención al largo acróstico con el que me tuve que pelear mucho.

Fuente imagen: http://kkamar.blogspot.com.es/2012/01/como-ninos-de-la-mano.html

martes, 10 de diciembre de 2013

El sueño de una noche de septiembre



El inicio es borroso y no recuerdo lo que hacía. Creo que me encontraba al aire libre, con un grupito de gente, charlando de forma animada. De pronto, por el horizonte se alzó una ola, así tal cual. 

El cerebro es capaz de mezclar en sueños recuerdos de la infancia con las cosas más recientes. Ayer vi una de las películas de Narnia en la que había una inmensa ola inmóvil. Y el lugar que fue tomando forma, se parecía sospechosamente a un chalet al que iba con mis padres de niño. Guardo muchos vínculos con aquel lugar, supongo que la edad era crítica, debía de tener 6 o 7 años. 

Pero volvamos al sueño, esta ola no estaba inmóvil y parecía un auténtico tsunami. Chocó contra el muro del patio del chalet y comenzó a rebasarlo.

La gente que había huyó despavorida y yo también. Corrí hacia el muro del lado opuesto y pensé en pegarme a él, así al menos, evitaría que la ola me golpeara contra ese mismo muro. El agua me alcanzó y el muro se hizo pedazos.

Me desperté en una playa, había más gente como yo, todos tirados en la arena. Me levanté y caminé hasta que di con un primer grupo de gente. Entre ellos estaba la jefa de mi anterior trabajo ¡! Miré hacia el cielo y había unas extrañas luces. Como de extrañas naves espaciales. Miré hacia el monte, y allí arriba, estaban de nuevo los grupitos del inicio como casi nada hubiese pasado. Me dirigí hacia allí a unirme al grupito y… Se acabó el sueño jaja.

07/09/2013

Fuente imagen: http://articulosdeopinion.net/letras/atrapasuenos/