viernes, 28 de febrero de 2014

El último paseo

Nueva historia creada para el taller de relatos cortos, la verdad que me la puntuaron bastante bien aunque eso es casi lo de menos. En esta ocasión se trata de una historia… bueno, prefiero no adelantar nada, me gusta que el relato se vaya presentado por si mismo. Espero que sea de vuestro agrado.


El último paseo (29/01/2014)

Este va a ser nuestro último paseo, por eso voy despacio, no tengo prisa ninguna. Respiro profundamente tratando de llenar mis pulmones de aire, de quedarme con cada uno de los pequeños detalles, quiero recordarlo bien.

Hoy hace un buen día, de los que te gustan, el viento un poco fresco, pero no hace más que aumentar lo bien que se siente uno estando al sol. La gente enfrascada en sus cosas como cualquier día laboral. Bueno, ya estamos llegando.

Y aquí estamos de nuevo, donde todo comenzó. En este viejo banco de piedra te conocí, tú estabas dibujando algo en tu cuaderno, yo paseando a Rocky. Recuerdo perfectamente como los rayos de sol hacían brillar tu pelo castaño. Estabas a lo tuyo y yo me quedé enamorado en el acto. 

Cosas de la edad, me comporté de forma estúpida, supongo. A la tercera vez que pasaba por delante alzaste la cabeza y me sonreíste. Esa sonrisa delataba que te habías dado cuenta de que mi paseo no era casual. Pero no fue burla, eso me hubiese hundido, fue más bien como si algo te hiciese gracia. De todos modos me dio tanta vergüenza que me marché sin atreverme a decirte nada, ni siquiera eché la vista atrás.

A la semana siguiente volvías a estar en el mismo sitio. Creo que esta vez estabas más pendiente de lo que te rodeaba. Debiste de verme de reojo y te pusiste a reír pero sin dejar de mirar tu cuaderno. Mi corazón marchaba a toda velocidad y los músculos de mi cara parecían de piedra. Quería entablar conversación, decirte algo. Pero me notaba tan tenso, que pensé que si abría la boca, sería un desastre.

Por suerte la que rompió el hielo fuiste tú, con un simple “hola” Respondí a tu saludo y me quedé plantado unos segundo mirándote y sin saber reaccionar. Esperaste pacientemente. Recuerdo que el sol te daba un poco en la cara y por eso fruncías un poco los ojos. Por fin me atreví a preguntarte por tus dibujos y tú preguntaste por mi perro. Si, así fue como nos conocimos. Me gustaron tus dibujos, y a ti te gustó como mis mejillas prendían con rapidez.

La vida es una rueda, y el mundo más pequeño de lo que parece. Resultó que íbamos al mismo colegio. La excusa perfecta para vernos más a menudo. Me costó vencer mi timidez, pero cuando arranco no hay quien me pare. No pensaba perder la oportunidad y te quería para mí. 

Una cosa llevó a otra, los besos, hacer el amor contigo, la boda… No quisiste tener hijos y respeté tu decisión. Como también respeté tu última voluntad. Por eso, cincuenta y dos años más tarde estoy aquí. Lo siento, no puedo evitar la congoja que me invade…

Sé que no te gusta verme así, pero ya está, ya pasó. Sólo déjame decirte una vez más, antes de esparcir tus cenizas donde me pediste, que te quiero y que te estoy agradecido por cada uno de los momentos que quisiste compartir conmigo.

Fuente imagen: http://imagenes.4ever.eu/tag/20951/banco-en-el-parque?pg=2

viernes, 21 de febrero de 2014

Que es Amor



Que es Amor (02-06-1994)

Por dudar o dejar de sentir,
por no saber si es Amor,
por ver que el de los demás es de otro color
y no saber si junto a ti quiero vivir.

Miedo tuve de nuestro futuro,
miedo tuve de hacerte daño,
de que si lo nuestro no duraba otro año
dejarte estrellado contra el muro.

Después de dejarte siguen mis dudas,
después de dejarte se abren mis penas,
pues aún por ti laten mis venas
y en mi interior siguen las luchas.

Aún no se si he hecho bien,
no se si hice lo correcto,
si este camino que no es nada recto,
se aleja definitivamente de ti.

Espero a que transcurra el tiempo,
espero que este me de la respuesta,
espero tumbada en la hierba
que me revele mis sentimientos.

--

Dedicatoria: 
Relájate, respira y admira la naturaleza;
Pues en ella y en las cosas sencillas,
se haya muchas veces la respuesta.
Para Pepa de tu amigo.

--

Poema dedicado a una antigua amiga, e inspirado en las circunstancias que estaba pasando. Hace muchos años que no la veo. Fueron días importantes en mi vida donde se forjaron nuevas y positivas amistades que me ayudaron y que traté de ayudar. Por desgracia la mayoría de esas amistades se perdieron en el tiempo. En este caso los poemas sirven también como recordatorio de todo ello.

Fuente imagen: http://vanidades.taconeras.net/2011/08/08/aprender-a-estar-sola/pensativa/

viernes, 14 de febrero de 2014

El soldado

Segundo relato corto extraído de la prueba de los diez minutos al día (y segundo día). Apenas lo he pulido un poco, así que supongo que fue provechoso el experimento. 

Me gusta la temática bélica y aunque no me gusta nada la violencia de las guerras, me resulta fascinante y estremecedor. En cada soldado hay una historia, una vida. Bueno no me enrollo más, os dejo con el relato corto:


El soldado 18/11/2013 - 14/02/2014

Estoy en mi trinchera, suenan las explosiones de los obuses a mi alrededor, esto es un infierno. La lluvia mortal de astillas cae por todas partes, he visto a compañeros míos atravesados por ellas. Ahora sé que voy a morir, oh si. Pero es de lo más curioso, ahora mismo no tengo miedo de morir. De lo que tengo miedo es de quedarme inválido y volver a ver a mis seres queridos en ese estado. No quiero dar lástima, no quiero tener a nadie pendiente de mí.

No, esta maldita guerra no tiene fin y espero que me alcancen en el pecho, una muerte limpia y rápida. El dolor pasa, la calma llega y… te despiertas en el más allá. Eso si crees en el más allá, si no simplemente el fin. El fin.

La echo de menos a ella. Y si siquiera sabe que la quiero, estúpido de mí. Antes era un muchacho tímido y nunca se lo dije. Si ahora tuviese una oportunidad, si llegara a volver, no harían falta ni las palabras. La buscaría, la abrazaría y le daría un beso largo y sentido. Ahora sé que eso no podría fallar. Cuando los sentimientos son sinceros, sé que no me abofetearía… Otra cosa es que la cosa siguiera adelante, ojalá. Betty la dependienta de la panadería. Con su vestido de cuadros azules y el lazo rojo. Y sobretodo con esa maravillosa sonrisa. Betty, te amo. Como me gustaría… 

Estúpido de mí, despierta, el bombardeo está cesando, es hora de avanzar. Me pongo en pié. Las piernas me tiemblan, empuño mi fusil y avanzo hacia lo desconocido, a la negra muerte o los brazos de mi amada, o tal vez ambas cosas a la vez.

Fuente imagen: http://www.eurasia1945.com/batallas/contienda/campana-de-crimea/

domingo, 9 de febrero de 2014

Confesión


Confesión (23-05-1994)

Cuán harto estoy de escribir de lo mismo,
cuán harto de que mi suerte sea mala,
de aguantar la condena de seguir vivo
por ser la sombra del recuerdo tan mala.

Si miro al pasado me deprimo,
si miro al presente me atormento,
porque tan malo fue el pasado conmigo
y tan malo es hasta el momento.

Me miro al espejo y me pregunto;
Por qué soy así, porqué me pasa esto,
Por qué siempre me doy contra el muro
cuando a alguien de verdad quiero.

A veces tengo que aparentar,
y esas veces me doy asco,
pues por dentro me siento tan mal
y por fuera a mí no me parezco.

Y es que no me gusta que mal me vean,
no me gusta que por mí se preocupen,
me gusta que felices sean,
verlos alegres y que disfruten.

Pero eso poco a poco me mata
y necesito a alguien confesar
cual es la sensación que mi interior mana
y que quiera saber mi verdad.

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Bonus.
Yo nací para comunicarme con la gente
Nací para charlar y relacionarme
Pues esto refresca la mente
Y nunca llega a cansarme.

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Otro poema oscuro. Me gusta recalcar que escribía para mi mismo, para sacar lo que me dolía. Pese a lo que en él figura, que yo sepa, no fue mostrado a nadie, hasta ahora claro. Este momento creo recordarlo con un poco más de detalle. Y se puede englobar en el cajón del desamor. Y es inevitable pasar una mala temporada para poder resurgir de nuevo. Con el tiempo se modera y se modela el sentimiento. Tanto para este suceso como para posteriores que puedan ocurrir.

Fuente imagen: http://www.fundssociety.com/es/noticias/negocio/el-mensaje-de-la-fed-rompe-con-la-racha-de-suscripciones-en-los-fondos-europeos

martes, 4 de febrero de 2014

Pescador

Hace unos meses hice un experimento literario. Rescaté unos viejos libros de Taller de Escritura y los retomé. Una de las propuestas que en ellos figura, reza algo así como escribir 10 minutos todos los días durante un mes. Y cuando digo escribir, me refiero a escribir sin parar, sin pensar, lo primero que pase por la cabeza. Claro, este “experimento” no pretende que hagas una obra literaria en 10 minutos, pero si que surjan ideas interesantes que puedan ser pulidas.

Como soy “duro” de inspiración me puse a ello, con poca fe la verdad. Pero el primer día salió una grata sorpresa. De lo anodino había surgido algo inesperado, la idea me pareció buena y cuando finalizó el mes, la pulí. Es un relato muy corto, pero le guardo cariño. Ahí va.


Pescador 26/12/2013
 
Estaba un señor sentado sobre un cajón de madera en el embarcadero, a la orilla del río. Pescaba con su vieja caña, que parecía que se podía partir en cualquier momento, por lo vieja y seca que estaba. Con aquella caña no iba a poder pescar nada más pesado que una pequeña trucha. Pero allí estaba aquel viejo al que poco parecía importarle. Los pantalones arremangados con un dobladillo que le llegaba a mitad de la pantorrilla. Un sombrero de paja para protegerse del sol y una brizna de hierba en los labios.
 
Aquel viejo, desde luego que no tenía prisa. El agua bajaba calma por el río, y el corcho, que hacía la función de avisar si picaban, creaba pequeñas ondas que se extendían. Hacían bailar el reflejo de los rayos de sol, creando hermosas figuras que hacían cosquillas en los ojos.
 
De pronto una nave espacial surcó el cielo y estalló en el aire. La onda expansiva, hizo volar el sombrero del viejo varios metros, haciendo que se quedara enganchado en los juncos cercanos. Iba a costar sacar el sombrero de allí, pero el viejo disponía de su vieja caña que aún era capaz de soportar el peso del sombrero de paja.
 
- Otro maldito extraterrestre – Dijo el viejo. Se puso en pié y se llevó las manos a los costados – Este dolor de riñones me está matando – Pese a todo, era hábil con la caña y consiguió rescatar su sombrero. Se lo puso, lanzó el sedal y se sentó. Nada podía perturbar la paz del viejo.

Fuente imagen: http://pescarmona.blogspot.com.es/2010/07/temporada-de-pesca-2010_22.html