viernes, 31 de mayo de 2013

Interferencias

Hoy toca relato, escrito en la época aproximada de los poemas de las entradas anteriores. Tenía 18 años y me propuse escribir en prosa, un relato. Me atascaba y no había forma de conseguir algo más extenso. Pero como dicen el que la sigue la consigue, y aquí podréis leer uno de mis textos más largos. Comentar que hará un par de años lo presenté a una web de rol que sacaba un pequeño fancine para los usuarios de la misma, y me lo publicaron. No es nada del otro mundo, tanto el relato como el fancine, pero me alegró el día.

Añado otra cosa, mi hermano buscaba dibujos que pudieran ser usados como ilustraciones para un juego que sacó, ahora mismo no recuerdo si llegó a usarse, creo que no. En la caja que hay en el suelo reza “Como aprender a ser brujo en 10 días” Y sobre lo que impone las manos es el tablero de juego.



- Interferencias 16/04/1992-

Miró por la ventana, desde que era pequeño no recordaba haber visto una niebla tan espesa, estaba en el primer piso y apenas se distinguían las siluetas de las personas que pasaban por la acera. Ya estaba oscureciendo e iba a empezar su programa favorito; se acercó a la nevera y cogió otra cerveza, con esa ya iban tres, encendió el televisor, se acomodó en el sillón y empezaron a circular las imágenes.

En la pantalla apareció una joven señorita anunciando no-se-que-producto. La joven vestía una blusa blanca y una corta minifalda negra enseñando sus largas piernas con el bronceado justo; hablaba con su vecina sobre cierto detergente que le había dado mejores resultados que otro; García abrió la cerveza y echó un trago, la imagen de la pantalla cambió y comenzó la presentación del programa:

- El mejor programa visto de este a oeste, de norte a sur, y en su casa, presentado por… - en ese instante se fue la imagen  en el televisor y apareció la típica “nieve” del canal mal sintonizado.

- Mierda ¿Y ahora qué pasa? – dijo García

Esperó unos instantes y como vio que la imagen no volvía, se levantó y cambió de canal, pero obtuvo el mismo resultado. Cambió un par de veces más y nada, así que volvió a dejar el primer canal con la esperanza de que volviera la imagen, se sentó y sorbió otro trago de cerveza, de pronto la imagen pareció volver, pero de nuevo desapareció.

García se preguntó para sus adentros si le pasaría algo a la antena; la semana pasada vio a unos chiquillos en la terraza del edificio tirando piedras a la calle. Nunca se sabe que puede andar haciendo esa gentuza, así que se levantó, dejó la cerveza sobre la mesita y fue en busca de la linterna que ya no utilizaba desde que iba a pescar por las noches. La encontró enseguida encima del armario, la cogió y salió por la puerta escaleras arriba dejando la puerta abierta, de todos modos no iba a tardar mucho en volver.

Salió a la terraza, el aire frío y húmedo le envolvió, estaba todo muy oscuro, encendió la linterna y avanzó hacia la antena de su casa; tenía que enfocar la linterna a pocos metros por delante de sus pies, ya que la niebla le impedía ver poco más allá. De pronto le pareció oír una risita maliciosa, tal vez de un niño, se detuvo, pero no oyó nada ¿Habría sido su imaginación? Siguió andando y le pareció oír de nuevo el mismo sonido, pero esta vez más fuerte.

- ¡Malditos niños! – masculló

Dirigió la linterna a su alrededor pero no consiguió apreciar nada, de nuevo volvió a oír lo mismo, pero esta vez dedujo que el sonido venía de arriba ¿De arriba? Apuntó con la linterna hacia allí y vio algo colgando de su antena; al principio le pareció que era un niño, pero en seguida comprobó que se parecía más a un enano. Llevaba un extraño suéter de rayas rojas a modo de pijama, un pendiente en una oreja, una barba rubia y en vez de mano derecha un garfio similar al de los piratas, salvo que este no estaba tan curvado y acababa en una afilada punta metálica.

Se quedó un momento sin poder reaccionar, la figura se balanceaba de delante hacia atrás y de repente se tiró sobre él, trató de esquivarlo, pero llegó demasiado tarde, ese ser se le cogió al cuello y la linterna cayó al suelo, con lo que perdió toda la visibilidad. Inmediatamente sintió un agudo dolor en la cara, le había hecho un corte y empezaba a sangrar; se quitó al enano de encima de un fuerte tirón y se llevó la mano a la cara.

Rápidamente buscó a tientas la linterna que se había apagado al caer, la encendió y dirigió el foco de luz hacia a donde había arrogado a su atacante, pero allí no había nada. De pronto oyó la risita a su derecha, entre los depósitos de agua, iluminó hacia allí y se fue acercando cautelosamente, vio una sombra que se escondió rápidamente detrás de uno de esos depósitos. García dio media vuelta para sorprenderlo, pero allí ya no había nada ¿Había desaparecido? De inmediato oyó un ruido encima del depósito, se apartó con rapidez pero el ser saltó y se cogió a su brazo dándole un mordisco en la mano; la linterna cayó de nuevo, pero esta vez entre los depósitos y apagándose con el golpe.

Otra vez intentó liberarse pero le mordió con más intensidad. Soltó un grito de dolor, sacudió fuertemente el brazo contra el depósito para golpearlo contra él, pero el enano se soltó antes y lo único que consiguió es que le doliera más el brazo al golpearse el mismo contra el depósito. Se apartó de nuevo y se escuchó otra risita.

Dio media vuelta y avanzó hacia la puerta de la terraza, pero le pareció oír unos pasitos de daban la vuelta para salirle al encuentro, Entonces García se dirigido rápidamente de nuevo a los depósitos y metió la mano entre los huecos buscando la linterna a tientas; pero tocó algo blando que se le escurrió, asustado sacó de nuevo la mano y gritó – ¡Lárgate de aquí! – escuchó algo que se movía hacia uno de las esquinas de los depósitos. Ahora siguió tanteando con el pie hasta que dio con algo duro, dirigió la mano hacia allí y con un rápido movimiento cogió la linterna y la encendió, de inmediato miró hacia la esquina y vio a un gato de piel oscura que lo observaba con sus ojos brillantes.

- Con que eras tú, pequeño bribón! – exclamó acercándose despacio al gato. Se agachó, lo acarició suavemente cuando de pronto el gato se erizó; instintivamente apartó la mano de él. Notó que algo se montaba sobre su espalda, se cogía a su cuello y le clavaba algo en la espalda que le produjo mucho dolor; levantándose intentó darle golpes con la linterna, pero sin mucho éxito, sintió otro agudo dolor, esta vez en el hombro, notó como la sangre se corría por la espalda y se echó de espaldas contra el depósito más cercano para aplastarlo. En principio lo consiguió pero aquel ser le clavó de nuevo el garfio en el hombro, esta vez la herida se produjo muy cerca de su cuello, García se apartó del depósito para arremeter de igual modo, esta vez sonó un “crack” a sus espaldas, pero siguió repitiendo la operación una y otra vez hasta que el enano dejó de hacer fuerza y cayó pesadamente al suelo. Lo enfocó con la linterna y vio que un hilo de sangre le salía de la boca, avanzó dolorido hacia el gato, lo cogió en brazos y se dispuso a salir.

Ya casi en la puerta el gato se erizó de nuevo. Asustado, volvió la linterna hacia donde había quedado el cuerpo del enano, pero seguía allí. Comenzó a susurrar al gato – Tranquilo, no pasa n… - giró la vista hacia el gato a tiempo de ver como sus afiladas uñas se lanzaban directas a su cuello, trató de gritar, pero de su garganta sólo salió un extraño gorgoteo.

A la mañana siguiente una vecina se extrañó al ver la puerta de su vecino abierta; llamó, al no obtener ninguna respuesta entró. Allí no había nadie, la televisión encendida emitía el programa de las mañanas y una cerveza abierta reposaba en la mesita. Tras registrarlo todo un poco se le ocurrió subir a la terraza por si el hombre había decidido subir. En el suelo vio una solitaria linterna, cuando se agachó a cogerla, un gato salió de entre los depósitos y se enroscó entre sus piernas, en ese momento le pareció oír una risita.

viernes, 24 de mayo de 2013

Depresión I


Depresión I (21-07-1992)

Solo en la oscuridad
ardo por dentro,
pienso que no tengo amistad
con la que expresar mis sentimientos.

Río, lloro ¿Qué importa?
lo peor es lo que crece dentro,
no se si mucho voy a aguantar,
creo que si esto dura mucho reviento.

No puedo soportar estar aquí encerrado,
encerrado en esta habitación y en mis pensamientos,
me siento igual que un gato acorralado
que huye de sus tormentos.

Creo que debo salir,
Si no me volveré loco,
esto es un lento morir
que me consume poco a poco.

Allí fuera debo encontrar
a alguien que me comprenda,
que me quiera incluso amar
por lo que soy, no por mi apariencia.

Si, saldré, es lo mejor,
mejor que quedarme aquí encerrado
sin poder expresar mi amor,
saldré, y buscaré a alguien que quiera estar a mi lado.




Pongo el comentario al final por no desvelar nada y que transmita a cada uno su mensaje sin interferencias. 

Este es el siguiente poema, no muy separado en el tiempo del anterior. Ya con una estructura que comienza a afianzarse; y a partir de ahora una de las temáticas que más se van a repetir, los bajones, la depresión. La inquietud trasformada en desasosiego, en necesidad, en algo que ahogaba.

En aquella época encontré en la poesía una válvula de escape, una carta escrita al aire. Casi todas van a coincidir en que al final aparece la esperanza, necesitada, que le da la vuelta a la angustia.

Fuente imagen: http://wevijackson.wordpress.com/2011/11/14/mi-habitacion-oscura/

miércoles, 15 de mayo de 2013

Va de clases


 Esta semana también adelanto mi entrada ya que estaré ausente hasta el lunes.

Rebuscando en la carpeta de los recuerdos… A parte de darme cuanta que por suerte o por desgracia (quiero creer lo primero) he acumulado la mayoría de mis escritos, encontré una chorradita de mis tiempos universitarios. Una lista de leyes de murphy, de casos que se solían cumplir.

En cuanto al dibujo… tenía 13 años cuando lo dibujé, este está un poco calcado jaja pero aún así me pusieron buena nota.




-         El planning de estudio lo harás para nunca cumplirlo.

-         Nunca saldrás o entrarás según indica el horario de clases.

-         En los apuntes siempre faltarán hojas o estarán desordenadas o invertidas o salteadas o ya las tenías…

-         El correcto funcionamiento de las fotocopiadoras es inversamente proporcional a la necesidad que tengas de hacer fotocopias.

-         Cuantas más necesites ir al aseo es más fácil que los estén limpiando.

-         Cuando más necesites un café más probable es que la máquina se haya quedado sin vasos, sin cucharilla o sin azúcar; Cuando menos tiempo tengas para beberlo más ardiendo estará.

-         Una clase de práctica siempre te tocará cuando peor te venga.

-         Las fechas para los exámenes las ponen a propósito para fastidiarte.

-         Los mejores juegos te los dejarán cuando estés de exámenes.

-         Cuando más te prepares una práctica peor funcionará en el laboratorio.

-         Una práctica tal y como te indican nunca funciona, has de esperar a que el profesor corrija su propio enunciado.

-         Cuando le preguntes al profesor te responderá de todo menos a lo que le has preguntado.

-         El problema que nunca resuelves es el que te pondrán en el examen.

-         La probabilidad de que la nota del examen esté entre un 4 y un 4,99 es del 90%

-         Cuando vayas a ver la fecha de la revisión ya habrá pasado. Tranquilo que cuando colgaron la fecha de revisión ya era tarde.

-         Cuanto más necesites saber la nota de un examen más tardarán en publicarla. Semanas, meses… Si creías que iba a aprobar habrás suspendido y la fecha para el siguiente convocatoria ya la tienes encima.

viernes, 10 de mayo de 2013

A mi querida calavera


Este ya no es un poema cualquiera, no para mí, diría que con él comenzó mi “estabilidad” poética. Pese al tono evidentemente desenfadado, comienzo a cumplir con más rigor la rima y una estructura, que aunque no cumple con la métrica, lo intenta. A partir de aquí comienzan las rimas 1-3, 2-4, 1-4, 2-3… jugando y experimentando. También es el comienzo de mi consolidación con las estrofas que predominarán de ahora en adelante, los cuartetos.

En cuando al poema en si… No tengo muchos en clave de humor, así que para mi esto lo hace un poco más valioso. Además añadir que lo presenté a un concurso en el instituto al que asistía, no ganó, ganó otro que también presenté yo jaja, bueno, a decir verdad me dieron un accesit. Más tarde me enteré que "A mi querida calavera" era el favorito de uno de los profesores que hicieron de jurado, pero al final prefirieron el otro mucho más serio. Pero ya hablaré de él a su debido tiempo. Ahora os dejo con el poema, si os hace sonreír ya será algo :)





A mi querida calavera (02-07-1992)

¡Oh! princesita, princesita,
de las de tu cementerio eres la más bonita,
tu carita expresa mil arruguitas
y tus ojos están en sus cuevecitas.

Tu hermoso pelo gris-blanco-azulado
ondea a los aires de mi palmito
y yo aquí, tu sirviente amado
que no soy otro sino Paquito.

Caídos están tus dientes,
y tu nariz ha desaparecido
tras un agujero medio podrido,
pero tu rostro sigue sonriente.

Tu fino cuerpo delgado
blanco como el pedernal,
brilla a la luz del fanal
esperando a tu ser amado.

Me dejaste por un tal Anacleto
y sin un duro me dejaste tirado.
Pero ahora que pienso: ¿Qué hago yo a tu lado?
¡Púdrete, esqueleto!



miércoles, 1 de mayo de 2013

De reflexiones y esfuerzo.


Este fin de semana no me es posible escribir así que adelanto mi entrada semanal ^^

Esta semana tocan frases, me da cosa, son pensamientos de hace muchos años, en esta ocasión creo que los tres textos son míos, lo que tampoco quiere decir que sean muy originales, aunque el tercero es… diferente.

A petición popular :P Subo otro de mis dibujos, ya aviso que no tengo muchos, al menos no tantos como poemas. Este tenía intención de ser una especie de logotipo, de marca de la casa, aunque se parece al símbolo de las farmacias la simbología en este caso no tiene nada que ver. En fin, ahí va todo:



“La imperfección es la ley de la sabiduría”

“Un hombre que se hace una promesa a si mismo, es como un loco que tira piedras a su propio patio”

“Por su frente caía el sudor, el corazón le iba a cien, el estrés era insoportable, la adrenalina se acumulaba y se disponía a vencer con su más temible arma. El boli. Entonces dijo: Lo conseguiré voy a aprobar el examen”

Roland, hace mucho tiempo.