domingo, 24 de abril de 2016

Una calle llamada peste


Había suciedad hasta en las paredes de ladrillo. Oscuros chorretones de mugre acumulada durante años caían desde las ventanas y los balcones. Pero el suelo era aún peor: Papeles, excrementos, tapas de alcantarilla corroídas por el óxido con bordes punzantes...

Era conocida como la calle de la peste. Por allí no pasaba ningún turista, ni siquiera un agente de la ley. Era territorio desconocido excepto para los vecinos que allí subsistían. Y de noche, ni siquiera estos por allí se atrevían a transitar. Sonidos extraños salían de las entrañas de las alcantarillas. ¿Tuberías? ¿Ratas? ¿Cucarachas? Algo extraño habitaba allí a sus anchas entre tanta basura. Y así sucedía noche tras noche.

Hasta que un buen día el ayuntamiento decidió hacer frente a la situación. Entraron varios camiones y operarios arramblando con aquel estercolero. Y tras ellos, otros con agua a presión para repasar suelo y paredes. Esto dejó la calle irreconocible, por lo limpia que quedó.

Parecía que esto iba poner fin al toque de queda nocturno, pero no. Por las noches comenzó a escucharse algo que se arrastraba por los suelos y un grave gemido que ponía los pelos de punta. 

Finalmente haciendo acopio de valor, alguien se atrevió a mirar. El sonido que se arrastraba provenía de unas roídas zapatillas que a duras penas conseguían mantener su integridad. El gemido, de unos agrietados labios, que parecían negarse a separarse demasiado, embutidos en una cara sucia sobre la que caían pelos blancos y desaliñados.

Al fin entendió que decía aquel lamento que parecía un gemido – Mis gatos... ¿Dónde están...? - La mujer vagaba lentamente, arrastrando los pies por la acera. Calle arriba y calle abajo. Si, era la loca de los gatos. Y es que, los mininos de la calle, debía de haberse ido a buscar tierras mejores en las que poder campar a sus anchas.

10/01/2016

Fuente imagen: http://es.dreamstime.com/foto-de-archivo-calle-dejada-en-desorden-image46596910

domingo, 17 de abril de 2016

El romance de lunita




Un transeúnte de la noche fría
triste por su mundo helado
tropezó con su sombra y cayó de bruces
sobre un charco de barro.

Una mano blanca cogióle
una mano serena y tranquila
que lo sacudió y levantó de su tristeza
para mostrarle su luz de luna clara.

Bella y armoniosa
ensimismada de luz callada
justa era la esperanza que le daba
para no incitar sus instintos.

Más vióle tal gracia a la dama
que prendado quedó de ella
y se juró no tener descanso
hasta que para él no la consiguiera.

Hermosa luna del portal
quiero que ilumines mi vida
quiero que en mi puedas confiar
y por fin junto a ti formar un hogar.

Lunita fue pensando, temía la pasión
pero algo le dijo que su mirada era sincera
que en él podía confiar
y dióle un sí a sus sentimientos.

Felices fueron para siempre
con sus corazones unidos
y no es que de esto haga decenios
pues el triste era yo y lunita eres tú.

07/10/1996
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Ya quedan poquísimos poemas con exeso de edulcorante jaja. Este al menos está trabajado :) Ahora os pongo de regalo un microrelato chistosín jajaja

"La cucaracha se enfadó, y aceleró hasta salir fuera de órbita"

Fuente imagen: http://mujerciclica.com/2015/06/02/ritual-de-luna-llena/

domingo, 10 de abril de 2016

Pequeña historia


Eran unos pantalones raídos. Descoloridos al sol, deshilachados por el roce del viento. Colgaban de un tendedero destensado, de hilo grueso y verde.

Los pantalones aún parecía que querían posar elegantes. Tiesos, bien sujetos por cuatro pinzas, y pese a su estado, de tela resistente. Lucían delante de una pared pintada con cal, de aspecto igualmente descuidada. Desconchada y con un blanco que conoció días mejores.

La prenda ansiaba ser recogida y ser usada de nuevo, esperando a que alguien se acordara de ella. Estos pantalones protagonizaron grandes momentos. Cuando sobre él se posaron manos femeninas y buscaban con avidez los botones. O cuando se le colaron en los bolsillos unos cuantos granos de arroz, al salir por la puerta de la iglesia. Cuando sobre su pernera reía sin cesar un bebé, ante los vaivenes de su padre.

Pero ahora el pantalón esperaba. Llevaba tiempo allí, sin saber que ya no habrían más lavados, que su propietario ya nunca más lo recogería. Pero eran tan sólo unos pantalones, y a veces, las prendas sobreviven a sus propietarios.

27/10/2015

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Fuente imagen: http://es.123rf.com/imagenes-de-archivo/washings.html

sábado, 2 de abril de 2016

Oda al Amor



Porque el Amor no es Palabra
tampoco es sentimiento,
el Amor es constancia.
Amor es lo que por ti yo siento.

Amor no es volar
y uno puede de caer,
el amor es perdonar.
Amor es lo que por ti yo siento.

El Amor no es vivir feliz
no es sencillo,
el Amor es morir.
Amor es lo que por ti yo siento.

Pero amándote mis sentimientos arden
yo contigo vuelo
soy el más feliz
y por ti yo muero.

18-01-1996

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Qué bonito es cuando es bonito. Luego a veces ya no lo es tanto. Así que aprovechen lo que tienen, aunque sea una buena amistad, que en esta vida casi todo es efímero. Bueno, al menos este poema está trabajado y al final se le da un giro interesante, o eso creo.

Fuente imagen: http://www.yogaenred.com/2016/01/11/la-sabiduria-del-corazon/