sábado, 29 de abril de 2017

Salida de emergencia



Se apagó la luz y comenzaron a sonar las alarmas. En una ocasión, hacía mucho tiempo, había realizado un simulacro de evacuación. Pero recordaba perfectamente que lo habían avisado, ahora era distinto, no cabía duda.

Con las luces de emergencia era más complicado, aunque la gente en principio reaccionó bien, sin pánico, aunque intuía que como él, con el corazón en un puño.

Se dirigieron a las escaleras más cercanas, allí la gente se comenzó a acumular al punto que llegaron a detenerse. Susurros, comentarios por la incertidumbre de lo que estaba ocurriendo. Hasta el típico gracioso con la más disparatada de las hipótesis.

Por el momento no había humo, eso era bueno. Pero de pronto el suelo empezó a temblar. Se escucharon los primeros gritos – ¡Deprisa, salgan de prisa! - Comentó la primera persona al borde del pánico. Por suerte la cola empezó a moverse de nuevo. Lenta, pero mejor eso que estar parados. 

Tras unos agónicos minutos por fin se vio la luz de la puerta de salida, el exterior, el día. 

Pero en vez del día, se encontraron con unos focos que los alumbraban directamente cegándolos - ¡Circulen, no se detengan! ¡Sigan caminando, hay que dejar salir a los demás! ¡Circulen, no pasa nada, sigan caminando!

¿Pero quien hablaba? De pronto alguien le tomó del brazo y le hablaron directamente – Bien. Pero a la próxima se ha de esforzar más con los estudios. ¿Y sabe que traumatizó a su hermano? Ha de ser más empático. No debería haber rechazado aquella oferta de camarero, hubiese conocido a la mujer de su vida. En cambio ha ido de flor en flor… ¿Y profesionalmente? Mediocre, demasiado conformista, podría haber aspirado a más.

Tragó saliva, con la frente sudorosa dijo - ¿¡Pero que es esto!?

La voz carraspeó – Ah, cierto disculpe. Gracias por participar en el simulacro de vida humana, esperamos que haya disfrutado de la experiencia y…

21/11/2016

Fuente imagen: https://es.dreamstime.com/photos-images/muestra-de-la-salida-de-emergencia-que-brilla-intensamente-en-la-oscuridad.html

sábado, 22 de abril de 2017

Flecos



Era una chica de pelo largo y castaño, de veintipocos años. Con algunas marcas en el rostro de acné, pero pese a todo tenía la cara agradable. Se podía decir que era guapa, aunque no cumpliese los estereotipos de las revistas de moda. Desprendía ese aire de ser auténtica e inteligente, viva, perspicaz tal vez.

Lo más curioso era su ropa, normalmente siempre vestía igual. Chaqueta azul marino sobre un jersey de manga corta. Pantalones oscuros que le otorgaban a todo una semejanza a uniforme, sin llegar a serlo. Lo más característico sus zapatos. Azul marino con unos flecos en la parte delantera, sin calcetines. 

A veces podía variar alguna pieza de ropa, pero nunca los zapatos. Siempre los mismos zapatos que habían causado fijación en mí. 

Allí, siempre en el mismo vagón, en el metro de las 07:42. Un día, y otro y otro. Pasaban como las páginas de un libro. Caras de sueño y mis zapatos azul marino con flecos. No necesitaba alzar la mirada, me bastaba con buscar por el suelo aquellos zapatos para saber que todo estaba en orden. El mundo seguía su curso. Todo estaba bien.

De pronto, un buen día, hubo una turbulencia en el cosmos. Aquellos zapatos no estaban, levanté la mirada. No, no estaba la chica de la chaqueta, la que tenía cintas de colores en la mochila. Ni con chaqueta ni sin ella. No estaban sus zapatos y no estaba ella. Desperté, supuso una pequeña conmoción y me pregunté que habría sucedido.

Al día siguiente busqué los zapatos con preocupación, nada, ni rastro. Esto no hizo más que aumentar mi inquietud. 

Pasaron algunos días más. Siempre hay alguien nuevo, pero en el vagón, casi siempre son los mismos zapatos y zapatillas, una y otra vez. Hasta que de nuevo algo me llamó la atención. Una gruesa escayola se unió al festival de calzados. Levanté la mirada en busca de su propietario y el corazón me dio un brinco. Allí estaba aquella chaqueta azul marino con un jersey de color verde claro y unos ojos de similar color que se me quedaron mirando.

Noviembre 2016

Fuente imagen: http://muc1.framepool.com/es/search/tokyo+metro/

sábado, 8 de abril de 2017

¿Todos los hombres son iguales?



Aquella mujer tenía que ser mía, no me la podía quitar de la cabeza. Morena, de pelo largo que caía sobre sus hombros. Un vestido de noche, azul con adornos bordados en blanco nacarado, ceñido a su cuerpo que resaltaba sus curvas.

Con una sonrisa deslumbrante, y un maquillaje bien puesto y no excesivo, que resaltaba sus mejores facciones.

Me acerqué a ella con la intención de invitarla a cenar. Sabiendo que lo mejor vendría después. Cuando desnudase su cuerpo y besara su cuello, justo antes de estrangularla con una soga.

29/05/2016

Fuente imagen: http://www.expogourmetmagazine.com/n-/es/7320/la-mejor-copa-de-champagne-recomendada-por-los-cientificos