viernes, 3 de octubre de 2014

Tunguska


Estaba Leonid observando el paisaje nevado que surcaba por delante de la ventanilla de su vagón. No había vida aparente, hacía demasiado frío como para que los seres vivos estuviesen a la intemperie. Aun así el paisaje era precioso. Las blancas colinas estaban pobladas de coníferas. El cielo era de un azul claro, muy luminoso dada la hora que era de la mañana.

Pero de pronto algo hizo que el cielo se volviese mucho más luminoso, un objeto apareció surcando el cielo con velocidad. Soltando intensos destellos y causando profundas sombras como el mismo sol haría. Todo ocurrió con rapidez, el objeto se hundió más abajo y colisionó con el suelo a una distancia considerable. 

El estallido que aconteció dejó muy atrás los anteriores resplandores. La luz era verdaderamente cegadora, tanto, que Leonid tuvo que cerrar los ojos. Hasta pasados unos segundos no pudo volver a mirar en aquella dirección. Para encontrarse con una extraña nube que se levantaba lentamente desde el suelo.

El hombre anotó en su cuaderno la hora y la posición de forma aproximada. Tenía la intención de volver algún día y emprender una expedición hacía aquel lugar, para poder desentrañar el misterio de lo que había ocurrido. Años después aquello sería conocido como “El bólido Tunguska”

06/12/2013

--

El relato corto de esta ocasión tiene como base un hecho histórico ocurrido en 1908. La mayoría de las cosas relacionadas con la astronomía me resultan fascinantes. Ya de pequeño hice una pequeña exposición en el colegio sobre este mismo acontecimiento. Supongo que el meteorito que cayó en Chelyabinsk (Rusia) en Febrero de 2013 me lo trajo a la memoria.

Fuente imagen: http://es.wikipedia.org/wiki/B%C3%B3lido_de_Tunguska

10 comentarios:

  1. Hooolaa Roland!
    Tu capacidad narrativa es muy aguda pues realmente por los segundos que dura la lectura nos sustraes de la realidad y estamos alli viendo ese cielo azul y ese destello. Es una cualidad que tienen los grandes narradores. A mi tambien me fascina la astronomia, la fisica cuantica y todas esas locuras. Un abrazote grandote!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que bonito Natalia. Es genial que consiga hacer lo que me comentas, ya que imaginar es una cosa, pero trasladar eso al papel no siempre es fácil. Por cierto, este texto lo escribí en un tren ^^ ¡Otro abrazote para ti!

      Eliminar
  2. Bueno, Roland, que sepas que hará cosa de un mes, al levantarme a las 7 de la mañana ví uno de estos bólidos...o más bien "me vio" él a mí. El resplandor fue tan intenso y tan extraño a mis espaldas que me giré y me encontré con una especie de bola de un color entre rojizo y azul fluorescente que desapareció en mis narices de golpe. Te juro que me quedé perpleja y que (pobre mujer de letras) no encontré explicación durante un rato, hasta que catalogué el fenómeno como un meteorito. Luego, más tarde, se confirmaron mis sospechas al oir la radio...En fin, una "experiencia Tunguska"!

    Una entrada muy interesante, Roland! Un abrazo meteorítico :-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Anda! Menuda experiencia. Yo he mirado bastante hacia arriba, al menos durante una época en la que me aficioné a la astronomía gracias a mi hermano. Y estrellas fugaces muchas, pero bólidos de estos… creo que no vi… O los que vi eran pequeñitos. Jajaja Abrazo astronómico para ti ^^

      Eliminar
  3. Qué interesante. La astronomía no es mi fuerte y la física cuántica menos. Me produce pavor pensar que estamos solos en el Universo, que vamos a la deriva. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Quizá no estemos solos Amparo ^^ Y no es por ponerme como Iker Jimenez jaja Sino en el plano realista es difícil creer que las circunstancias que se han dado en la tierra se pueden dar entre (consulto en google xD) 300.000 trillones de estrellas. Pero bueno, este tema da para mucho. Trato de quedarme con que los humanos hemos de cooperar más los unos con los otros para tirar del carro, ya que al fin y al cabo somos hermanos. Bueno, espero que no me quedase muy moralista jaja ¡Un abrazo!

      Eliminar
  4. A mi también me fascina la astronomía y me gustaría presenciar alguna caída de algún meteorito, porque creo que es lo único extraterrestre que nos puede visitar.
    Una narración rápida y contundente como el meteorito que lo contiene.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja Cierto, por eso comenté a Amparo, no soy yo tampoco muy de “iker” Una cosa es que existan, que anden a sus cosas y tal. Y otra que nos visiten como Pedro por su casa, supongo que tienen mejores cosas que hacer, que ver como unos homínidos se matan los unos a los otros de forma estúpida… La astronomía le da otra dimensión a la vida. ¡Un abrazo!

      Eliminar
  5. Me gusta eso de que "la astronomía le da otra dimensión a la vida" :)

    Yo soy del grupo de gente que mira a las estrellas y se emboba, jaja. Me gusta conocer cosas de las estrellas y el cielo, pero me pongo a verlo con ánimo de vislumbrar planetas, o constelaciones, y siempre acabo mirándolo embobada y perdida en ensoñaciones, jaja *_* Y eso que he tenido un buen maestro que me enseña a ver más allá de las estrellas :)

    Tu relato sobre Tunguska me ha gustado mucho, Me ha recordado que la primera vez que supe de ese hecho fue en la serie de Expediente X, le dedicaron algunos capítulos. Tu protagonista fue un afortunado que lo vió en primera persona, y sobrevivió para contarlo. Inevitablemente rememoré las imágenes que ví de otros bólidos cayendo, y tiene que ser toda una experiencia, mientras no dañe a nadie.

    Que llegue pronto otra entrada del blog! :) *Qm*

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Poe ^^
      Me alegro de que te agrade. No es malo dejar a la mente perderse por los astros y si la noche es agradable, mucho menos. No vi ese capítulo… Yo cuando hice aquel trabajo me basé en el libro de la serie Cosmos. Fue algo muy bueno en aquella época, contagiosa la coriosidad de Carl Sagan. :*

      Eliminar