viernes, 12 de septiembre de 2014

La intervención



Se encontraba en la mesa de operaciones, y los médicos le preguntaron su nombre. Quizás para tranquilizarlo ¿Pero cómo demonios lo iban a tranquilizar con esas batas de color verde? Había devuelto hacía un momento en el pasillo, entre la habitación y el quirófano. Le preguntaron si había comido algo. Pues no, no había sido tan estúpido, además se veía que solo había echado bilis. Aún no lo sabía pero es una reacción que se produce a veces por el miedo, por el pánico. Pero una cosa era como reaccionaba su cuerpo internamente, y otra su fuerza de voluntad, no pataleó ni hizo amago de echarse para atrás en ningún momento. Siempre había sido así. Por dentro le daba mil vueltas a las cosas, pero por fuera intentaba tener la mente fría y si, era un valiente.

Le preguntaron el nombre dos o tres veces más. Ya no sabía si eran otros médicos o querían comprobar el grado de consciencia. En el gotero debían de haberle echado ya la anestesia. El caso era que le parecía que daba vez le costaba más responder. Observó a los médicos como desempaquetaban cosas, y los miraba con curiosidad. 

La mesa de operaciones era de metal, fría al tacto, y estaba desnudo a excepción de una plancha de metal que le colocaron sobre el vientre. Inspiró hondo, nada dependía de él, sólo podía intentar mantener la calma, tranquilizar los nervios. Quería dormirse ya. ¿Para que esperar? lo malo cuanto antes mejor.

Llegados a este punto es curioso, no recuerda el momento en el que se durmió, recuerda que le preguntaban su nombre, que estaban ahí y.. no hay corte, es más bien algo borroso. Podría haber muerto y habría sido su fin. Pero no. La consciencia vuelve entrando en la habitación en la que estaban sus padres, no recuerda el dolor de la cicatriz, sólo que le repiten una y otra vez que no se duerma. Eran altas horas de la madrugada y fue duro intentar no dormir.

La herida dolió más al día siguiente, y al siguiente del siguiente. Intentar caminar era una tortura, en la cama estaba muy bien. Aunque recuerda con cariño aquellas películas que ponían en la sala común de descanso. Había que echar una moneda para ver una hora de tele. Y hacían películas según la hora del día. Allí vio “El Puente Sobre el rio Kwai”, lo recordaría bien, y alguna que otra de vaqueros. 

Conoció al señor de la habitación de al lado, había sufrido una angina de pecho por enésima vez, le invitó con orgullo a participar en las fiestas de su pueblo, la tomatina de Buñol. Y a mitad de una noche le echaron de la habitación porque había que atender al paciente que estaba en la otra cama de su misma habitación. Otro día un señor que no identificó le hizo un regalo, un juego del parchís, pasaron días hasta que se dio cuenta que se trataba de un amigo de sus padres, pero le hablaba tan raro… Seguramente por las circunstancias.

Tras una semana de reposo, le quitaron los puntos y pudo volver a casa. Al final todo pasa, y esta experiencia pasó, pero no del olvido. Y de esto hace ya… 25 años.

03/12/2013

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Bueno, me salió en tercera persona, pero bien podría ser en primera ya que está basado en hechos reales, no hay invención, al menos voluntaria. Tenía 14 años creo recordar.

Fuente imagen: http://valledechalcosolidaridad.anunciosya.com.mx/lampara-de-quirofano-en-valledechalcosolidaridad-N8qy

8 comentarios:

  1. Hola de nuevo!

    Uauhhhh.. a mí nunca me han operado, por suerte, pero tu experiencia narrada de forma tan realista me hizo imaginármelo demasiado vívidamente.. Las sensaciones, el miedo tan comprensible, la inconsciencia, el dolor..

    Un gran homenaje al recuerdo de un mal momento, sin duda.
    *qm*

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    1. Hola Poe!
      Tanto lo bueno como lo malo forma parte de uno. Esto en concreto… A ver, malo, malo no fue, ya que salió bien. Pero es un recuerdo que se queda marcado profundamente :*

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  2. ¡Hola! aun no he tenido ninguna operación de importancia afortunadamente.. ojalá nunca me toque pero ya veremos. Una narración muy buena y apropiada para esta experiencia :)
    Saludos y buen findeee

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    1. Amigo Hammer :) Pues mejor no pasar por algo así si se puede evitar. Saludos y gracias por el comentario. Buen finde ^^

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  3. Hola Roland!!! Estaba un poco desaparecida! Tu cuento me da un poco de vertigo y escalofrio porque en pocos dias tengo que pasar por el quirofano, nada malo pero ni modo. Quec oincidencia, pero me gusta mucho que despertaste!!
    Un abrazoteee

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    1. Ah… ya decía yo que pasé lista y me faltaba alguien ;) jajaja
      Jurrr vaya, aunque sea leve espero que vaya todo bien :) Y gracias por tu alegría porque despertara *_* ¡Un abrazo grande!

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  4. Roland, Roland...Todo lo que sea ponerse en manos de un extraño (dentista, peluquero, pescadero, jajaja, me da igual) me produce pánico...¡Pues imagínate si encima lo que pones en esas manos desconocidas es la propia salud y (en cierta forma) la vida! Y sin embargo, cuando toca, uno no se puede librar, porque las otras opciones siempre son peores...

    Le has puesto mucho realismo, lo has escrito de forma muy visual...He sentido el frío del metal, he visto ese verde tan poco deseable...

    Procura no volver por ahí en mucho tiempo, ¿eh? ¡Un gran abrazo!

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    1. ¡Hola Mercedes! Pues sí. También es un ejemplo que porqué tampoco me gusta viajar en avión jaja, aunque si merece la pena lo hago, que no soy de los que se queda siempre en casa ;) Jeje igualmente, tratemos de no pasar por ahí, porque buena señal será. ¡Un abrazo grande!

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