viernes, 30 de mayo de 2014

Transiberiano


El siguiente relato corto lo escribí en el taller de escritura. Me inspiré en un reportaje que leí en una revista de viajes y en mis ganas de realizar el famoso trayecto (lejano proyecto). Ha de ser toda una experiencia. En el relato se viaja en soledad, dando mayor intensidad al significado final del mismo e invitándonos a reflexionar, o eso espero.

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Transiberiano

Por fin, tras muchos años deseando poder hacer este viaje, lo conseguí. El transiberiano nada menos. De Moscú hasta Vladivostok.

Primero la escasez de dinero, luego el trabajo, los niños… Eran los motivos que impedían este viaje. Y ahora, ya casi en la tercera edad, lo conseguí. Algunos insinúan que estoy loco por ir en solitario, me dicen: “¿Y si me pasa algo?” ¿Sabéis que les respondo? “Si me quedo seguro que no me pasa nada” Y les dejo con un palmo de narices.

Es el viaje de mi vida, dejo atrás todo lo conocido, todo lo que viví y me enfrento una vez más a nuevos retos, nuevas experiencias y es algo que me hace sentir joven. Mi espíritu aventurero nunca desapareció

Traje mi cámara de fotos, mi cuaderno para escribir. ¡Nada de aparatitos electrónicos que no sirven de nada si no hay un enchufe! Estas son mis mejores armas, luego dos mudas de ropa y para de contar, lo demás no es necesario, el buen viajero sabe ir con el mínimo de equipaje.

Lo más divertido es tratar de comunicarse con la gente. La mayoría de mis compañeros de viaje son simpáticos y amables, siempre ofreciendo comida hasta reventar. Trato de corresponder lo mejor que puedo y de hacerme entender. Sólo un par de ellos chapurrean un poco en inglés, y mi inglés tampoco es nada del otro mundo. Pero mejor así, cuando dos personas no se entiendes con palabras, se entienden con gestos, con la mirada y las buenas voluntades ganan importancia. No es cierto que las distintas culturas se repelan, no es cierto que las diferencias raciales nos separen. Es el desconocimiento, el recelo.

¿Y el paisaje? Espectacular, no se puede describir con palabras, hacemos cientos de kilómetros entre estación y estación, y entremedias sólo hay naturaleza, rara es la ocasión en la que se ve la mano del hombre. Los bosques y los animales salvajes toman estos inmensos parajes de ensueño.

Lo mejor de viajar sólo es que favorece que te relaciones con la gente, te fijas más en ellos, y supongo que ellos más en ti. Sin ir más lejos, la señora regordeta que se sienta enfrente hoy me dio un abrazo-estrujón que creí que me iba a partir la columna. Me encontraba yo pensativo, en realidad, estaba pensando en algunos momentos en los que la vida no me había tratado demasiado bien. La señora debe de tener un detector de sentimientos, comenzó a hablar en ruso creo, y a gesticular con rapidez. Para variar me ofreció comida, a estas alturas ya entendí que rechazarla es igual que ofender. Así que acepté y le ofrecí algo de mi comida. Fue como si le hubiese hecho el favor más grande del mundo, se levantó, hizo que me levantara y así cometió el estrujamiento. Me sentí como un pequeño cachorro siendo machacado por un uso, ¿Pero sabéis que? Funcionó, mis penas se esfumaron en un instante. La señora, se bajó al día siguiente, la echaré de menos.

Su lugar fue ocupado por un militar, un tiarrón de similares dimensiones a la de su anterior ocupante. “Espero que este no me abrace o me partirá en dos directamente” pensé. Este era de porte más serio, en serio me daba un poco de miedo, seguro que pensaba que era un espía, o peor, me debe de ver como nosotros vemos a los guiris en España. O un dominguero o un… Bueno, basta ya. Resultó que estaba equivocado. En esta ocasión tomé yo la iniciativa, y haciendo uso de la mejor arma internacional… Le ofrecí de mi comida. Mejor que las llaves de San Pedro oiga. El militar echó mano de su petate y en vez de una granada sacó una tableta entera de chocolate. Me pirra el chocolate y se lo agradecí con una sonrisa. El hombre sacó a continuación su cartera y me mostró unas fotos, debían de ser sus hijos y su esposa, la sonrisa quedó perenne en mi rostro al pensar en lo orgulloso que estaba de mostrármelos.

Mostrando mi cámara le insinué si me dejaba hacerle una foto, a lo que aceptó gustoso. Tras varios intentos fallidos por hacerle entender que me anotara su dirección para mandarle la foto por correo postal lo conseguí tras usar a otro amable señor como intérprete. A partir de ahí como si fuésemos amigos de toda la vida. Aquel fornido militar también bajó días después e igualmente lo voy a extrañar.

Ya queda poco para llegar al final que mi trayecto, y no dejo de pensar que ha sido como una buena alegoría de la vida. La mayoría de la gente es amable y simpática. Tratas de comunicarte con ellos, y posiblemente sea lo más divertido de las relaciones. Luego llega un día en el que se bajan de tu tren. A la mayoría los echas de menos, hasta que finalmente le toca a uno mismo apearse y… ¿Sabéis lo que os digo? ¡Mereció la pena el viaje!

24-04-2014
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Fuente imagen: http://www.tuaregviatges.es/asia/viajes_a_rusia/viajar_a_rusia_3845-Ferrocarril_Transiberiano__Lago_Baikal__Mongolia_y_China.htm


8 comentarios:

  1. Me gusta el sueño, el relato y la moraleja final :)

    el viaje en el Transiberiano tiene que ser genial, y con esa estupenda idea creaste una historia entretenida, con personajes reconocibles, y un protagonista que desearíamos ser todos, así de viajero y resuelto :)

    lo de la moraleja, comparar el trayecto de tren al de la vida, me pareció un acierto. Nunca sabes lo que te deparan los viajes, y la vida.. sin duda, lo mejor es el trayecto ^_^ tVm **

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    1. Me alegro de que te guste. Yo me alegro de tu comentario jaja Y me gusta las cosas que destacas, es lo que más me gusta de los comentarios, que cada uno resalta alguna cosa y se sacan buenas conclusiones, gracias :*

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  2. Ohhh!me encanto! sencillo en su lenguaje y anecdota, pero de gran profundidad. Y termina con eso tambien, tan sencillo y tan complejo, porque no hay nada mas complejo que las cosas sencillas, eso de que valio la pena el viaje. Lo reconforta a uno mucho. Gracias mi amigo de buen alma. Un abrazote!

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    1. Hola Nataly ^^ jaja Me alegro mucho de que te gustara (demasiados elogios en tu comentario jaja *_*) Pero nada, si contribuye a reconfortarte y tal… ¡Pues más que genial! Gracias a ti amiguísima, un abrazo grandote.

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    2. buscando nuevos blogs te encontre
      Ya ves todo vale la pena

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    3. Hola Recomenzar. Encantado de ser encontrado jaja. Sé bienvenida en mi blog. La mayoría de cosas supongo que si, lo bueno hace feliz y de lo malo se aprende. Saludos.

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  3. A todos los que intentamos hacer este viaje la mayoría de gente nos trata como extravagantes incluso como algo locos, pero realmente pocas experiencias de viaje por el mundo pueden ser tan atractivas y sólo se vive una vez.

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    1. Siempre habrá alguien que no esté conforme con nuestros sueños, pero los sueños nos hacen libres y únicos. A parte de que cada uno disfruta de la vida de una forma distinta. Intentemos cumplir nuestros deseos independientemente de lo que opinen los demás, y si no lo conseguimos, soñemos. Un saludo.

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