lunes, 9 de septiembre de 2013

La enfermedad de John y Un viaje por el espacio

¡Últimos dos relatos de la libreta! La verdad es que tenía ganas de finalizarla para enseñaros más cositas. En principio no tenía planeado publicar estas narraciones, lo dudaba mucho ya que no me parecían con calidad suficiente. Pero como gustó a mis estimados comentaristas ahí quedaron :) ahora voy a comentarlos.

La primera está basada en una película, que no recuerdo el título. Traté de plasmar a mi manera lo que en ella vi. El segundo creo que es posible que fuese de mi invención. Supongo las ansias de aventuras, mi fascinación por el espacio y el cosmos, no sé. En todo caso me parece un final apropiado para estas narraciones. Hemos viajado en el tiempo hasta la niñez, hemos estado dentro de la imaginación de un niño, y  este ultimo relato nos da a pie a pensar que fueron sus sueños. Pero... ¿No será toda la vida un sueño? Ya lo dijo Calderón de la Barca: La vida es sueño, y los sueños, sueños son.



La enfermedad de John

John era un hombre como tantos. Todo comenzó un día cuando tras tener fuertes dolores de estómago y vomitar varias veces fue al médico. Este le dijo que su enfermedad era cancer y que no se podía hacer nada. Más pronto o más tarde moriría, sólo le recetó unas inyecciones porque el dolor sería mayor.

Iba haciendo vida normal, tratando de olvidar su enfermedad. Una mañana despertó como si estuviese loco. Compró varios rifles y mucha munición. Se dirigió a una torre y desde la azotea comenzó a disparar a todo el que pasaba, haciendo una gran matanza.

Los policías intentaron infiltrarse, pero les resultó muy difícil puesto que él estaba muy atento. Pero lograron entrar en la torre dos de ellos.

Subieron, uno por una parte y el otro por otra, consiguiendo rodearle, pero él, aún no se había enterado. Uno de los policías lo vio y comenzó a dispararle matándolo.

Más tarde un médico especialista le encontró un defecto. Lo que hizo que John se volviera loco.

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Un viaje por el espacio

Roberto y Joaquín eran dos hermanos que hicieron una apuesta. Consistía en que Roberto no era capaz de pasar una noche en el cementerio, Roberto lo aceptó.

Hacia las siete de la tarde Roberto se dirigió hacia allí y se sentó en un banco para pasar la noche. A Joaquín se le ocurrió hacerle miedo esa noche, ya que Roberto era un miedica.

Joaquín fue en bicicleta, llevaba unas cadenas. Se escondió para que no lo vieran y así cuando Roberto se durmió hizo ruido con las cadenas. Pero Roberto estaba tan profundamente dormido que no se enteró.

De repente, Joaquín vio una luz en el cielo que se acercaba, Joaquín se asustó y despertó a Roberto, al cual le dio un susto de muerte. Le dijo que mirara al cielo y vio un OVNI que iba a aterrizar allí.

De la nave salió una escalera, ellos subieron e inmediatamente despegó e hicieron un largo viaje por el espacio que les gustó mucho, conociendo nuevos planetas.

Roberto se despertó, estaba tumbado en el banco del cementerio. Vio a Joaquín durmiendo en el suelo y con la cadena en la mano. Se echó a reír despertándole. Le dijo que había tenido un sueño raro de un OVNI. Joaquín le dijo que él también. Los dos levantaron la cabeza y vieron como se alejaba la nave, hacia otros planetas.

8 comentarios:

  1. ¡Hola Roland! :)

    Muy entretenidos los relatos de hoy, sencillitos pero con garra. El meter lo del cementerio, y lo del cáncer.. Un buen efecto dramático :) Me quedo con las ganas de que las narraciones fuesen más extensas, que seguro que hubieran dado pie a mucho giro de trama más, jaja.. pero lo que narraste fue estupendo, y muy imaginativo.

    Me quedo con las ganas de leer lo siguiente que publiques! ^_^

    Un beset :*

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    1. Hola Poe ^^

      Lo de la extensión… A estas alturas de la libreta supongo que lo quería era ir finiquitando los relatos. Tengo que añadir que recuerdo haber quedado satisfecho y además descubierto mi capacidad literaria (No voy a decir mucha, pero ahí está)

      Un placer tenerte por aquí :*

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  2. Hola Roland :)) Tus cuentos son muy divertidos. A mi me encanta como todo pasa así ras ras, rapidito. Me desconcertó un poco el final de el primero, o no entendí muy bien. Yo soy un poco lenta, el señor no tenia cáncer sino que estaba loco? o las dos cosas? bueno pero igual, me encanta el aliento infantil de tus relatos. Igual que en el del cementerio. Me gusta mucho esa línea difusa entre la realidad y los sueños y ese desconcierto de no estar seguro si es un sueno o no y además que el asustador termina asustado y buscando apoyo en el amigo jaja. En fin, son historias que nos hacen estar en contacto directo con la imaginación de un niño y eso es sencillamente encantador. No se si alguna vez leíste en alguno de mis primeritos blogs, uno donde transcribo unos poemas que les obligaba a mis hijos hacer jaja, salieron de ahi cosas maravillosa. No me acuerdo como se llama el post, pero me alegra tanto haber guardado esos escritos. Son un tesoro, igual que tu libreta! Un abrazote!

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    1. Hola Natalia :)

      Me alegro de que te hayan gustado los cuentos de “Rolandito” como dijiste jaja Lo que comentas del primer relato. Yo entiendo que tras la autopsia descubrieron lo del cáncer y pensaron que eso le había afectado al cerebro y a su modo de actuar. No vi ningún otro blog tuyo, cuando tenga tiempo libre y tal a ver si me paso y le doy un vistazo. Es genial leerte tanto aquí como en tu blog.

      Un gran abrazo!

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  3. Roland, dame sólo algo de tiempo y te mando un correo para explicarte un poco, ¿vale? :-) Es que hoy no creo que pueda, pero no quiero que pienses que no lo voy a hacer :-)

    Pasaré en otro momento para leerte, que ahora, con prisas, no disfrutaría de la entrada. Un abrazo!

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  4. Ostras, son relatos llenos de frescura, y a mí me transmiten (no sé si será verdad o no...tú me lo tendrás que decir :-)) tus ganas por contar historias, por plasmar en papel lo que se te ocurría, y a ser posible, historias originales, un poco fuera de la norma... cosa que me encanta, como te puedes imaginar :-)

    Que tengas un feliz día. Un abrazo y hasta muy pronto!

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    1. Hola Natalia :)

      Supongo que lo de ganas por contar historias lo descubrí ese mismo verano, nunca había tenido que estrujarme tanto la cabeza para escribir. Pero de un modo u otro, debe de haber repercutido (para bien) en mis ganas actuales por hacerlo.

      Gracias por tu comentario, espero que en el futuro mis escritos te sigan gustando. ¡Un abrazo!

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