domingo, 11 de febrero de 2018

Hoy tempestad


El color del cielo era espectacular. Variaba del azul oscuro al púrpura intenso. Las nubes se elevaban impresionantes, como enormes macizos rocosos.

El silencio se hizo, animales y personas parecieron callar ¿Acaso escuchaban?. Y a lo lejos, poco a poco comienzan a sonar los primeros truenos. Rugidos de dragón más bien parecían.

La brisa se fue levantando. Las primeras hojas a volar como tratando de huir ya. Los truenos en aumento. La campana del porche comenzó a sonar. Algún campesino se afana a regresar a su casa, conocedor por su experiencia de lo que está por suceder. Al fin y al cabo, se dice que los agricultores son los mejores meteorólogos.

El día se convierte en noche en pocos minutos, el aire cambia a fresco y aumenta su intensidad. Los truenos están ya cerca. Caen las primeras gotas. No se trata de una lluvia fina. Sino pocos y grandes goterones, como si estuviese a punto de abrirse el grifo de los cielos.

Un rayo impacta en el suelo, los caballos dan coces, el viento arrecia con fuerza y de pronto la lluvia se convierte en una cortina de agua. La tormenta está servida.

30/10/2017

10 comentarios:

  1. Hola Roland:

    Gran fascinación causan las tormentas hoy día, siempre que estemos a salvo de ellas. Supongo que los miedos ancestrales siguen latentes, y el poder desatado de la naturaleza siempre nos hace sentir un poco niños en su presencia.

    Muy bien relatado ese despertar del dragón :)

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    1. Hola Poe.

      Fascinación y sobrecogimiento el que nos producen las fuerzas de la naturaleza.

      Gracias y un saludo :)

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  2. Hola Roland.
    Yo soy una de esas personas a las que las tormentas no les gusta nada. Les guardo respeto, incluso miedo. Creo que es uno de esos miedos heredados. Mi abuelo materno era de campo, creo que en otras ocasiones lo comenté, trabajaba en el campo y temía a las tormentas por los estragos que podía provocar. Por lo que mi madre las temía, desde pequeña vio como guardaban los animales corriendo ante las tormentas como si se acercara el fin del mundo. Cuando era pequeña recuerdo que mi padre siempre estaba trabajando, mi barrio era nuevo y solo había tres o cuatro vecinos, mi madre cuando se acercaba la tormenta se metía en su cama y nos hacia quedarnos allí con ella, hablando o jugando con mis hermanos pero siempre en la cama con ella.
    Una vez que ya crecimos lo dejamos de hacer pero imagino que ese recuerdo y esa sensación de "Llega la tormenta" aún está dentro de mi.
    Se me quedó eso de contar el tiempo entre el rayo y el trueno para asegurarme si se acerca o se aleja.

    Quizás sea cuestión de verlo como es, un fenómeno de la naturaleza. Y puede que algún día encuentre a alguien que me enseñe que es tan solo eso y que incluso si la observas puede ser un hermoso espectáculo.

    Como ves Roland, volviste a sacar de las profundidades de la mente recuerdos ya casi olvidados.

    Saludos y ... feliz semana ;)

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    1. Hola Nieves.

      Interesante todo lo que comentas, creo que batiste mi record en una respuesta a en una de mis entradas jajaja

      A tu anécdota añadiré la mía. Cuanto tuve una casita en el campo, y al lado un pino enorme que era lo más alto a trescientos metros a la redonda. Cuando había tormenta eléctrica, salíamos de allí jajaja

      Igualmente, besos :)

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  3. Todo un poema tu tormenta! Me encanta!
    Abrazote grande!

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    1. Me alegro mucho de que te encante Natalia.
      Otro abrazo grande para ti :)

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  4. El regazo de mi madre era el mejor refugio cuando era niño y sacudían los truenos. Ella echaba en la lumbre una hoja de laurel bendecido el día de ramos, y nos hacía rezar a Santa Bárbara. Y la tormenta cesaba...
    Me acercaste los recuerdos.

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    1. Gracias por compartir tus bonitos y entrañables recuerdos, también son inspiradores.
      Un abrazo.

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  5. Un día gris que poco a poco se va transformando en tempestad. Esperemos un poco y ya llegará la calma.

    Bonito blog, me quedaré por aquí leyendo más.
    Abrazos.

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    1. A veces se trata simplemente de mantener la calma. O incluso si no se trata de un desastre, disfrutar de las cosas de la naturaleza.

      ¡Un abrazo y bienvenida!

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