domingo, 14 de mayo de 2017

Tejedor



Terence era un prolijo tejedor de mantas. Y trabajador. Día tras día, apenas paraba para descansar. Tejer es un trabajo que permite pensar, bueno, al menos cuando ya tienes cierta práctica, como era el caso que nos atañe.

Es por ello por lo que la mente de Terence estaba siempre en otra parte. A veces alguien le hablaba y no se enteraba hasta que no le gritaban. Se había ganado la fama de sordo, pero del oído estaba bien, el problema era que estaba ausente. 

El sonido de la agujas repiqueteaba como una musiquilla, hasta tenía ritmo, era relajante. Al margen de sus ausencias de pensamiento, era una persona afable, y bonachón. Por eso nadie comprendió que pudo ocurrir, cuando un día apareció muerto, en medio de un charco de sangre.

El comisario en persona acudió con presteza a investigar como podía haber ocurrido tan horrendo crimen. Examinó el escenario, buscó pistas, preguntó a los sospechosos, hasta que por fin declaró: - He examinado las pruebas y no me cabe duda. A última hora de ayer una de sus agujas enloqueció y se clavó en el corazón de Terence. Era visto que tanto tejer tenía que acabar mal.

22/11/2016

Fuente imagen: http://www.tricotlanfil.es/7-agujas-de-tejer

4 comentarios:

  1. Una aguja desagradecida.... o revelde, que prefiere dar muerte a crear lindas composiciones.

    Muy buen relato y sorprendente en ese final

    Besos !!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Ya te digo! jaja Creo que la idea partió de un ejercicio de narrativa. Besitos y gracias por seguirme :)

      Eliminar
  2. Hola Roland!

    Opino como Nieves, esa fue una aguja de tejer con muy mal fondo. Normalmente son unas agujas amorosas que sirven para relajarse y crear cosas hermosas.

    Terence no merecía un final así. ¡La historia es estupenda! ^_^
    *Qm*

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola Poe! ¡Vivan las agujas amorosas! jajaja A veces empiezo a escribir y no sé donde me llevarán mis dedos ^^ :*

      Eliminar