Implicación emocional
A veces puede ser tan dañina la ausencia de empatía como el exceso de implicación emocional.
Puede venir de algo que nos ha ocurrido, de algo que nos han contado o incluso de algo que solo hemos imaginado.
En ocasiones caemos en ese agujero en el que algo —en teoría— poco importante duele. Nos afecta. Nos remueve. Una herida que se abre como si fuese real. Y en nuestro interior, lo es.
No deberíamos sentirnos culpables por ello, ni tampoco culpar a los demás cuando no hay mala intención.
Está bien escucharnos. Está bien expresar lo que sentimos, si podemos hacerlo con alguien de confianza. Y también escribirlo. A veces incluso basta con imaginar que lo escribimos o que se lo contamos a alguien. Nuestro interior es una maravilla: nos permite expresar y cerrar capítulos.
Si algo es serio, pedir ayuda.
Si algo se enquista, ponerle
remedio.
Aunque dé miedo, porque muchas veces la peor solución
es no hacer nada.
Y si la solución no está en nuestra mano, al menos abrazarnos y tratarnos con cariño.
¡Hola!
ResponderEliminarMe llamó mucho la atención y pues, aquí llegué. Me gusta mucho lo que has escrito. Podría parecer cotidiano, muy vivido, muy sabido y no hay nada más cierto que aquello que parece que ya hemos concebido en nuestra vida una y otra vez. Muy atinado, muy cierto y muy real.
Saludos!
Hola Maty.
EliminarMe alegro de que te haya gustado. Siempre está bien recordar temas de salud emocional.
Un saludo :)
Comparto contigo ese abrazo,
ResponderEliminary otro abrazote para ti!
Otro abrazo para ti, querida amiga :)
Eliminar