sábado, 22 de abril de 2017

Flecos



Era una chica de pelo largo y castaño, de veintipocos años. Con algunas marcas en el rostro de acné, pero pese a todo tenía la cara agradable. Se podía decir que era guapa, aunque no cumpliese los estereotipos de las revistas de moda. Desprendía ese aire de ser auténtica e inteligente, viva, perspicaz tal vez.

Lo más curioso era su ropa, normalmente siempre vestía igual. Chaqueta azul marino sobre un jersey de manga corta. Pantalones oscuros que le otorgaban a todo una semejanza a uniforme, sin llegar a serlo. Lo más característico sus zapatos. Azul marino con unos flecos en la parte delantera, sin calcetines. 

A veces podía variar alguna pieza de ropa, pero nunca los zapatos. Siempre los mismos zapatos que habían causado fijación en mí. 

Allí, siempre en el mismo vagón, en el metro de las 07:42. Un día, y otro y otro. Pasaban como las páginas de un libro. Caras de sueño y mis zapatos azul marino con flecos. No necesitaba alzar la mirada, me bastaba con buscar por el suelo aquellos zapatos para saber que todo estaba en orden. El mundo seguía su curso. Todo estaba bien.

De pronto, un buen día, hubo una turbulencia en el cosmos. Aquellos zapatos no estaban, levanté la mirada. No, no estaba la chica de la chaqueta, la que tenía cintas de colores en la mochila. Ni con chaqueta ni sin ella. No estaban sus zapatos y no estaba ella. Desperté, supuso una pequeña conmoción y me pregunté que habría sucedido.

Al día siguiente busqué los zapatos con preocupación, nada, ni rastro. Esto no hizo más que aumentar mi inquietud. 

Pasaron algunos días más. Siempre hay alguien nuevo, pero en el vagón, casi siempre son los mismos zapatos y zapatillas, una y otra vez. Hasta que de nuevo algo me llamó la atención. Una gruesa escayola se unió al festival de calzados. Levanté la mirada en busca de su propietario y el corazón me dio un brinco. Allí estaba aquella chaqueta azul marino con un jersey de color verde claro y unos ojos de similar color que se me quedaron mirando.

Noviembre 2016

Fuente imagen: http://muc1.framepool.com/es/search/tokyo+metro/

4 comentarios:


  1. Y que emoción se siente en esos momentos!!!
    Cuando sientes que sigue ahí, que su ausencia tenía explicación...

    Imagino que buscará alguna escusa para acercase a ella.

    Besos !!

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    1. Jajaja No sé, no sé. La continuación en la mente de mis queridos lectores.

      Besos :)

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  2. ¡Hola Roland!

    Qué bonito relato, en su sencillez. El crear una historia a partir de un hecho cotidiano, de imaginar qué pasará ahora.. siempre apetece leer cosas tuyas ^_^
    *Qm*

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    1. Hola Poe.

      En lo cotidiano siempre hay pequeños detalles, historias del día a día.

      :*

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