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Pensamiento estival

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Un bocadillo comprado en una carnicería y comerlo de pie, puede ser un autentico manjar si las circunstancias acompañan. Y la felicidad, algo que no sepamos reconocer en el momento. Quizá pueda servir de pista, el deseo de que el reloj vaya más despacio, que se pare en ese instante. Ayer leí en El libro de los Baltimore, de Joël Dicker, una frase que me hizo pensar: “el secreto de la felicidad es aceptarse a uno mismo tal y como es”; pero hay tantas definiciones de felicidad como personas. Unos simplemente valorando lo poco se tiene, la felicidad de los necios, la de los ignorantes…  La vida es… complicada. Los astros no siempre se alinean según nuestros deseos. Cuando no falta una cosa, falta otra. A veces nos empeñamos en tratar de engañar al tiempo, engañar al corazón, engañarse a uno mismo.  Es malo cuando nos limitamos a ver la felicidad en el pasado. Estamos cerrando la puerta a la felicidad en el presente. Y porque además… la esperanza de ser felices, es lo que nos sepa...

Como dos gotas de agua.

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Se conocieron hace poco menos de un año. Fue un flechazo a primera vista. Ella era nueva en el lugar y estaba triste por haber tenido que dejarlo todo atrás. Él tenía mucha empatía, venciendo su vergüenza, se le acercó y le hizo compañía. Ella se abrió y comenzó a hablar, a soltar lo que llevaba dentro. Él le contaba sus gustos y ella lo que le preocupaba. Sus dos mundos parecían encajar a la perfección, se complementaban, se entendían. La incipiente relación comenzó a marchar sobre ruedas, esperando el momento de verse, a las nueve de la mañana. Según fueron transcurrieron los meses la relación se fraguó, pero no todo era de color de rosa, una nueva preocupación comenzó a aparecer en el horizonte. ¿Qué pensarían de esto sus padres? Decidieron que lo mejor era ocultárselo, pero… ¿Hasta cuándo?  Estando juntos era fácil olvidar, de sonrisa en sonrisa y agarrándose de la mano a escondidas. Al tiempo, los temores fueron en aumento, cada vez pasaban más tiempo juntos temien...

La caza

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La jungla de asfalto creaba una presión psicológica sobre ellos. Eramos las presas, el cazador andaba al acecho. De algún modo lo sentíamos cada vez más cerca. Ya habíamos perdido a dos compañeros, ahora solo quedábamos cuatro. En un momento que me salí del grupo escuché una voz. No podía, ser. Uno de los nuestros hablando por el móvil, con... ¿El cazador? Los ojos se me agrandaron, teníamos a un espía metido dentro. Lo más silencioso que pude volví con los demás. Iba a decirlo pero... no lo hice. Me excusé conmigo mismo con que podrían haber más espías, pero en mi interior me sentí mal pues sabía algo que los demás no, y eso me podía otorgar cierta ventaja. Me sentí despreciable, pero es a lo que te obliga este juego. Nos adentramos en uno de los edificios abandonados, parecía ser un hospital que se caía a pedazos. Los compañeros empezaron a discutir ¡Otra riña más! Así no iban a tardar en encontrarnos. Entonces tomé al decisión - ¡Me voy! - Exclamé sin dejar claro a que me re...

El libro de la vida

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Rodeado de mar por todas partes, rodeado de bosque, rodeado de cielo. El beso a aquel amor, los retos superados que no han sido pocos. Vencerse a uno mismo. Tantos momentos vividos, tantos momentos esperados, tantos momentos que se perderán (como lágrimas en la lluvia) Cuando le diagnosticaron la C, dos años atrás siempre temió la llegada de este momento. ¿Se puede estar preparado? No tenía grandes problemas con su conciencia. La vida resultó ser un río con un curso mucho más enrevesado de lo que en su juventud pensó. La gran pregunta era… ¿Había vivido realmente? Nunca se vive lo suficiente, nunca se vive cada día como si fuera el último.  Hay momentos, sí. Momentos únicos y especialmente intensos. Quizá por eso… Quizá solo por eso haya merecido la pena.  Parece fantasía, pero hay científicos que dicen que el pasado no se fue, sigue estando ahí. Que en el espacio-tiempo; el pasado, el presente y el futuro, son como las páginas de un libro. En ese libro aún están los s...

El vaso medio...

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Lo había apostado todo al color negro. Pero absolutamente todo. La bola empezó a rodar y el crupier dijo aquello de “no va más”, una forma de decir que la suerte está echada. La bola empezó a perder fuerza, cayó, comenzó a rebotar con aquellos relieves con forma de diamante, contuvo la respiración.  La pelota paró en el número 23, impar y rojo. Ya no había nada que hacer, no podía volver el tiempo atrás. Lo había tirado todo por el retrete. Observó impotente como retiraban el dinero de la mesa. Se había quedado sin nada. Salió desolado del edificio. Un potente pitido lo sacó de sus pensamientos. Seguido de un frenazo. El camión se detuvo apenas a un par de metros de donde se encontraba. El conductor lo maldijo, pero a él le daba igual. Se fue caminando hasta su casa, antes de legar notó que algo pasaba, la calle estaba cortada por los bomberos, por lo visto hubo una explosión por un escape de gas y se había venido abajo el edificio entero. Miró al cielo y maldijo a Di...

Guion

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Y fue entonces cuando comprendió que la vida podía ser bien cruel, que no era el guion que había imaginado. De pronto se sintió aplastado por la realidad, atrapado sin libertad de movimiento como una mosca en una tela de araña; pensó tras ver a su hijo ingresado en la UCI conectado a todas aquellas máquinas. 31/05/2019

El bloque

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Fátima es la mujer más mayor del bloque. Regala limones a sus vecinos y siempre tiene un rato para sus charlas. Se nota por sus arrugas que mucho es lo que ha vivido y conoce. El único pero, es que camina ya despacio y tiene problemas de memoria. Teresa es su vecina de enfrente, y por lo tanto, con la que más habla. Buenos días, que calor hace hoy... con ese inicio la conversación puede derivar a cualquier lado. El otro día, la anciana, le contó algo estremecedor a Teresa. Que su nieto Andrés no le dirigía la palabra. Se había puesto a vivir recientemente en el bloque y no le había dicho ni mú. Fátima se lo contó mientras las lágrimas recorrían su cansado rostro. Por lo visto hacía años habían tenido una fuerte discusión con una de sus hijas, y esta en venganza, no le había hablado de ella a sus nietos, el peor castigo que se le puede hacer a un abuelo. Teresa se quedó pensativa, pensó en que no perdía nada en intentar arreglar las cosas. Ni corta ni perezosa, subió para habl...