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Suposiciones

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- ¿Qué has hecho? - Le preguntó nada más entrar por la puerta. Era una de sus pocas amigas, que por cierto, pocas veces venía de visita. - ¿Perdón? - Respondió confuso. Puso con el dedo índice en su esternón - No te hagas el despistado. Ayer te vi en la parte de atrás de un coche de la policía. A saber que barbaridad has hecho. El chico se puso a reír, aunque no en exceso – Bueno, “que me han hecho” más bien. Ayer me entraron a robar en casa. Fui a denunciarlo a la comisaría y los agentes tuvieron la amabilidad de llevarme a casa con ellos y así poder enseñarles los destrozos. - Ah, vaya. Lo siento. Yo pensé que… - ¿Que me había convertido en un delincuente? - Metida de pata. Ya te dije que lo siento El chico aprovechó para hacer leña del árbol caído – Claro y de paso venir a enterarte para luego poder cotillear con tus amigas. - ¡No digas eso! - resopló – Bueno y qué ¿Encontraron huellas o algo? - La verdad es que no. Pero si el cuerpo que guardaba en la nevera ...

Vecinos y X

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Había pasado por una época en la que pensé que Charlotte era inalcanzable, que la había perdido para siempre. No era un típico caso de... “no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes” pues no necesitaba perderla para saber que aquella chica era la hostia. Quizá por ello, cuando respondió a mi beso, se electrizó toda la piel de mi cuerpo – Lo siento – Murmuré de nuevo al terminar el beso y bizquear con los ojos al mirar los suyos tan de cerca. No solo sentí que todo estaba bien, lo que sentí fue muy superior, fue la necesidad total y absoluta que tenía de ella, de hacerla mía, de poseerla y volverla a poseer infinidad de veces. La besé de nuevo de forma apasionada, la subí a la mesa de la cocina y mis manos recorrieron sus muslos hasta su parte más íntima. Me mordí los labios antes de atacarla de nuevo, ya nada me podría parar. Hicimos el amor hasta el agotamiento, hasta que caí rendido en su cama y perdí la noción del tiempo y del espacio.  Me despertaron las luces de u...

Vecinos IX

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Sus lágrimas me conmovieron y desgarraron mi alma. Aunque las tratase de disimular y las limpiara con rapidez. En mi caso, esconderse ya no era una opción. Charlotte tenía razón en que merecía una explicación y en ese momento entendí que quizá me había equivocado apartándome de ella, por lo visto no me había olvidado con la rapidez que yo esperaba. No era nada agradable recordar de nuevo aquellos sucesos, pero me sentía en deuda, hoy si había un buen motivo para ello - Quedé con mis amigos. Para tomar unas copas, contarnos nuestras cosas, ya sabes. Recuerdo que estaba muy contento.… La noche fue pasando. De normal sé bien donde está mi límite y te juro que fue todo muy confuso. El caso es que cuando volvía para casa me despisté un momento, se me cruzó alguien en la calle y no me dio tiempo - Suspiró – Lo atropellé – Bajé la mirada mientras exhalaba aire. - Lo peor fue no poder hacer nada durante aquellos minutos. Llegó la policía. Me hicieron el control de alcoholemia y me pasa...

Vecinos VIII

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Estaba paralizado delante de la puerta cuando mi jefe me lanzó un grito. Agaché la cabeza y entré para adentro, allí estaba ella, en la cocina. Una de las cosas maravillosas que tiene el ser humano es la mirada. La de ella se me clavó en el alma, conectó de nuevo nuestros mundos y una sacudida de recuerdos y sentimientos me inundó. Pero solo fue un instante, pues no tardé en percibir el rencor, la ira. No me atreví a pronunciar palabra alguna, solo deseaba que el tiempo pasara rápido. Mientras Fermín hacía sus comprobaciones – El enchufe está mal – No tardó en sentenciar. - Si, está muy mal – Dijo ella mirándome a mi y achicando los ojos. - Hay que cambiar el cable entero, hasta la fuente de alimentación – Dijo Fermín – Pero no hace falta que nos lo llevemos. Alain ¿Te encargas tú? Ve al taller a por el repuesto y dejas esto arreglado. Increíble, no solo hacía falta volver sino que además debía de enfrentarme solo a esto. Por un momento me pareció que ella sonreía como sa...

Vecinos VII

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Esperaba que no me hubiese visto. El caso es que no saqué provecho del resto de la noche y lo de relajarme ni de coña. Hasta mi colega me notó raro. Le dije que no me encontraba bien y que me marcharía pronto. En realidad deseaba salir corriendo de allí. Así que en cuanto terminamos de cenar pagamos y nos despedimos, sin hacer sobremesa y sin atreverme a mirar las caras de los clientes del local.   Me envolvió de nuevo la soledad. Nada más llegar a casa cogí el calendario lo rompí en pedazos y lo tiré a la basura. Pero en contra de lo que pensaba, no me sirvió para sentirme mejor. De haber tenido alcohol en casa me habría emborrachado, mañana saldría a comprar una botella. Ahora, esta noche, estaba seguro que no iba a pegar ojo. Charlotte, lo que pudo ser y no fue, jamás encontraría a otra igual. Así lo hice al día siguiente, pero Fermín me podía llamar para algún trabajo, y ya tenía suficiente con el sueño como para encima ir bebido. Dejé la botella en la mesa de la co...

Vecinos VI

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Capítulo 2. Un año después Miré por casualidad el calendario, el día que había quedado con Fermín. Y era eso lo que me llamaba la atención de la fecha ¿No?  Pues no. El 1 de Junio me sonaba por algo más. Hace un año… Joder. Parecía que había pasado un siglo, pero fue hace un año cuando conocí a Charlotte, la loca vecina de enfrente. Me sorprendí a mi mismo con una sonrisa en la boca y un dolor agudo en las entrañas.  Ahora estaba sin piso y había vuelto a casa de mi madre con toda la vergüenza que eso suponía para mi. Aunque estaba fuera de esa casa todo el tiempo que podía, convivir con ella no era fácil.  En este tiempo también me despidieron y ahora tenía un trabajo precario. Conocí a un electricista que necesitaba un aprendiz. Aunque en realidad me quería para cargar electrodomésticos y llevarlos hasta su taller.  Me callé que tenía una ingeniería y que posiblemente supiese más de electricidad que ese tío. Pero en mis circunstancias, u...

Envite

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Este era la tercera tentativa del grupo. Si no lo intentaban en esta ocasión, más valía que se fueran para casa. El cansancio ya estaba haciendo mella en sus cuerpos, pero parecía que esta vez el tiempo les iba a dar una tregua. Salieron temprano del campamento para aprovechar bien el día. Mirar la cima, ya había perdido casi todo el encanto, en cambio no el magnetismo que siempre producía. Cada paso en la nieve costaba un gran esfuerzo. Pero era lo de siempre. ¿Se trataba de un reto contra la montaña o contra uno mismo? El camino de huellas había quedado casi borrado por completo por la última tormenta, había que extremar la precaución. La mirada en los pies, aunque eso les privara de disfrutar de los mejores paisajes. Quizá por eso no lo vieron venir. Cuando el cabeza de grupo levantó la mirada, quedó tan sobrecogido que tardó en gritar. Aquella nube que no era nube, blanca, majestuosa que se agrandaba a pasos agigantados. Unos doscientos metros por encima, comenzaba a prec...